miércoles, 25 de febrero de 2026

Días finales




Estos últimos días de mi estancia en Guatemala los he pasado en Huehue, Xela y en la Ciudad de Guatemala. 
En concreto pasé toda la mañana del sábado en el dentista. Han estado preparando el terreno para realizar tres implantes al año que viene.¡Qué optimismo tiene el personal! ¡Vete a saber dónde estamos el año que viene! ¡Es posible que si tienen que implantarlo tengan que traer mi cráneo!
Almorcé en el monasterio de las Clarisas. Siempre mágnífico recibimiento y en un ambiente increible. Es un momento muy especial para mí.
Más tarde estuve "tardeando", tras varias intentos para poder hacerlo, con mi amigo Hugo. Pretendía estar más tiempo conmigo. Se desplazó desde la localidad donde vive para verme. A mi pesar estaba cronometrado mi tiempo.
El domingo estuve con D. Alvaro, Cardenal obispo de Huehuetenango, que presidió la misa del domingo en la catedral. Es la primera vez en años que me encuentro a D.Alvaro presidiendo la misa en la catedral. Aunque me dijo: "¡Ya apareció el muerto!", ante mi cara de asombro,  despúes corrigió y dijo "¡El desaparecido!". Estuve hablando con él en la sacristía. Yo no tenía tiempo para más, pues no había programado el verlo y tenía otra cita al mediodía.
Fuí a almorzar a Ixmucané. Allí encontré a Noelia, la responsable ahora mismo de la asociación. Es una antigua residente. Me parece genial que una obra que crearon unas españolas, Celia y Paula, hoy esté en manos de una de las chicas que se alojó allí. Estuve hablando un largo tiempo con ella sobre cómo marcha la asociación. Encontré a dos mujeres españolas que están como voluntarias allí encargándonse de distintas tareas. En el almuerzo estaba una de ellas: Monse.
Ya en mi última noche cené Juan Manuel Saenz. Amigo que ha venido varias veces a Sevilla y que siempre me recibe de una manera excepcional.
El lunes, además de emplear tiempo en el desplazamiento, ¡Cuántas horas habré pasado en los autobuses, por Dios!, y en ir a la terminal de Álamo para sacar en boleto para la capital, me pasé el tiempo en el hotel con mis amigos Santos y Alejandro, recogiendo mi maleta, acondicionando la ropa, que gentilmente me lavan en el mismo y en descansar.
Ya ayer martes vine a la capital, desde donde estoy escribiendo está crónica por la mañana del miércoles en mis últimas horas que voy a pasar en el Hotel Spring. He tenido unas horas libres hasta las doce de la mañana que tengo que abandonar la habitación.
Ayer, como digo, almorcé con Manrique y Carmen que se encuentran en la Ciudad de Guatemala por citas con médicos. 
Después cené con Lorena, Carlos y mi ahijado Pablo. Qué me llame padrino un pequeño me resulta raro ya que, a excepción de Carmen Mary y su hijo Diego en San Nicolás, nadie me lo suele decir.
Estar con él me encanta. Es increíble que me tenga tanto cariño ya que no me ve más que un rato cada año. Es un niño muy despierto que se muestra muy avanzado a su edad.
Cuando llegaron a la puerta del Hotel pegó un grito diciendo "padrino", que me encantó. 
Toda la cena estuvo genial con las diabluras de Pablo que no paró ni un momento. 


¡Hasta la próxima, primero Dios!



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