jueves, 23 de abril de 2026

En la feria

Esta semana es la Feria de Abril en Sevilla. Es una de las fiestas más hermosas de la ciudad. Se realiza en un espacio propio que durante el año permanece vacío. Allí se instala toda una ciudad efímera con una gran cantidad, mil  cincuenta y dos, de casetas. 

La caseta es el punto de reunión de familias y amigos, allí se come y bebe. La caseta es el alma de la feria. Es donde se realiza la convivencia, donde se baila y canta. También están las calles por donde se realiza el tradicional paseo de caballos, y se encuentra la iluminación típica tanto sobre las calles como sobre las aceras, los célebres farolillos. Como sevillano fui a la feria desde chiquitito. ¡Herencia familiar! Y continuo yendo. 
Dicho esto quiero subir esta crónica para expresar algunos momentos importante que viví ayer. Me reuní con mis amigos Manolo y Fátima, Silve y Paco con su hija y sobrina. Más tarde se añadió Antonio. 
En un momento, en la caseta de Ybarra, me sentí mal. Parece que fue otra bajada de tensión. Me senté, más tarde lo hice fuera de la caseta con la ayuda inestimable de Marta Erola, la guardia de seguridad que controla el acceso a la misma. Me sacó una silla, cosa difícil en ese momento pues estaba llena la caseta y estaban todas ocupadas. Se preocupó de cómo estaba, me dejó un abanico, me dió vasos de Coca Cola, quería secarme la frente... ¡Qué calidad de persona! ¡Gente buena de las que está llena el mundo! En la media hora que estaría sentado se acercaba a mí en todo momento. Al volver a la caseta nos dimos una abrazo sensacional. Siempre con una sonrisa maravillosa. Pasado unos días volví a verla para hacerme la foto con ella.

Al salir encontramos una pareja riñiendo. Como la calle estaba llenísima de gente, pasamos muy cerca de ellos. Y ella me mira y me dice; "¡Me está riñiendo!" Los miré y me dirigí a ellos diciéndoles: "¿Os queréis?" y ellos me dijeron que sí, pero de una manera normal, sin sentirse ofendidos por meterme en sus asuntos. Y continué diciéndoles que en dos personas que se aman no debe haber riñas de uno a otro. Debe haber diálogo, se hablan los problemas, pero desde el cariño que es incompatible con los gritos. Se miraron, se abrazaron y se despidieron con una sonrisa hablando entre ellos. Cuando me encontré con mis amigos les dije que les había dado un cursillo prematrimonial en plena feria.

Al instante un muchacho de dieciocho años, que iba junto a nosotros, al acercarse a la acera mete el pie en el agua que quedaba cerca del bordillo despues de que hubiera rociado el suelo la empresa de limpieza. Su zapato se había manchado. El chaval se inclina sobre mí jurando en hebreo. Yo lo rodeo con mi brazo para que no se cayera. Él me mira y me hace una expresión de fastidio. Yo le digo: "Estamos en la feria. ¡No te enfades! ¡Qué todo lo que te pase en la vida sea eso!" Me sonrió y se despidió con un saludo con el brazo.

Cuando volvimos a la caseta de Ybarra me encontré con un gran grupo de jóvenes de Madrid. Hablé con algunos de los muchachos un buen tiempo. Me acuerdo de tres nombres: Gabi, Juan y Jacobo. Encuentro muy agradable. 

Estando hablando con ellos viene una muchacha al grupito, me la presentan y ella me abraza. Le pregunté si también era de Madrid y noto que está algo bebida. Se me queda abrazada un tiempo y se va. Entonces le agarro y le dije al oído: "¡No bebas más!" Ella me miró y asintío. ¡Uno no puede dejar de ser como es, ni en la feria!

La fería es un lugar de encuentro, de alegría, de pasarlo bien comiendo, bebiendo, bailando, paseando, de charlar... con amigos, con amigos de amigos, con familiares, incluso con gente que no conoces de nada. Es un buen momento para la fiesta. 

¡Hasta la próxima, primero Dios!


domingo, 19 de abril de 2026

La copa del Rey

Fue toda una sorpresa cuando Carlos Martín me dijo que venía a Sevilla a ver la final de la Copa del Rey. Es "Atlético" desde que lo conocí, hace ya más de cuarenta años, durante mi estancia en la Comisión Permanente del Movimiento Junior en Madrid. Bueno lo conocí en Tenerife ya que se habían puesto en contacto, tanto él como su hermano mellizo Jorge, con el Junior de la isla, mientras hacían la mili allí. Ya después nos seguimos viendo durante los tres años que viví en Madrid y desde entonces sigue nuestra amistad. Sus venida aquí, mis encuentros con ellos allí, las llamadas... han ido consolidando una amistad duradera. 

Venía con su hijo Javi. Otro gran seguidor del Atlético. Adelantaron su venida para pasar un día conmigo. Llegaron a San Nicolas, pasaron la noche y me fui con ellos a Sevilla. El ambiente era ideal. Fuimos andando desde La Cartuja, donde estaba su hotel, hasta Triana donde almorzamos. La Alameda era una fiesta. Una multitud roja y blanca y azúl y blanca. Entre mezclados sin ningún problema. Sevilla relucía con un tiempo primaveral. 

Paramos en el bar de Jorge, el uruguayo. Es magnífico llegar a un lugar donde eres bien recibido. Tomamos unas cervezas, nos paramos en el Blanco Cerrillo para comer unos boquerones, y paseamos por la avenida de La Constitución entre los aficionados de los dos equipos. La ciudad estaba esplendida.

Almorzamos en La Primera del Puente, que había reservado, enfrente de la Torre del Oro. Un buen lugar que ofrece unas vistas magníficas. Despúes, y tras un roncito en la calle Betis, ellos pidieron un taxi y yo volví a  Juan XXIII. Por la noche vi el partido con Felix. Por la mañana volvimos a San Nicolás y ellos siguieron a Madrid por la Vía de la Plata.

Es una suerte tener amigos. Entre los amigos que tenemos hay siempre algunos que formarían parte de la llamada "Familia Elegida". No hace falta vernos, ni hablarnos continuamente. Construir una amistad duradera va más allá de compartir intereses o pasar tiempo juntos. Una amistad duradera se basa en valores sólidos, en la reflexión sobre lo que realmente valoramos en una relación, y en comportamientos que fortalecen el vínculo a lo largo del tiempo.
La amistad es un pilar fundamental en mí, en nuestras, vidas. Es una conexión que va más allá de la compañía ocasional. Un amigo genuino es aquel que nos acepta sin máscaras. En las amistades duraderas, encontramos un refugio donde podemos ser nosotros mismos sin temor al juicio. Pasar un día con Carlos y Javi ha sido todo un placer personal. Gracias a ellos y besos a María del Carmen y a María.

¡Hasta la próxima, primero Dios!


viernes, 10 de abril de 2026

Semana Santa 2026


Esta semana pasada fue Semana Santa. En Sevilla es una de las fiestas, si no la primera, más popular de la ciudad. El Domingo de Ramos ha sido siempre una fiesta familiar. ¡Una gran fiesta! Se decía antiguamente que había que estrenar ropa ese día. 

Esta semana ha sido espléndida en lo que al tiempo se refiere. Esto ha permitido que salieran todas las procesiones que tenían previsto hacerlo. Hacía años que esto no sucedía.

Personalmente siempre he visto las procesiones. Me fui a Sevilla toda esa semana. Algunas son ya tradicionales.

Me reservo días enteros para realizar otros momentos de reflexión y oración, además de participar en los oficios.  

El domingo de Ramos estuve viendo La Paz y continué en casa de Salvador y Amparo. 

El lunes santo en la salida de Santa Genoveva, que continuó tambien en casa de Jesús y Cristina, después en Santa Marta en el balcón del bar del amigo Jorge, el uruguayo. 

El Martes, con amigos de La Campana, viendo a El Cerro desde las cristaleras de una cafetería en la Alfalfa y a Los Estudiantes desde la terraza del hotel en la plaza de la Magdalena . 

Descansé el Miércoles. 

El Jueves, después de los oficios, estuve en casa de Rafael y Charo, y con ellos, después, viendo, cerca de la Plaza del Duque, a Montensión. 

¡Ya pasó la edad de tener que ver todas! 

El viernes por la tarde fui a Arahal. 

El sábado, ya a la caída de la tarde, me acerqué a las gradas de la Catedral para ver al Santo Entierro que hacía ya décadas que no lo veía. 

Me ha gustado mucho este programa en la que intento tener la posibilidad de verlas tranquilamente y acompañado de amigos, como de tener momentos de darle el sentido más profundo a esta semana. 

Y ya el Domingo de Resurrección, en el restaurante de referencia, me reuní con parte  de la familia, en el tradicional almuerzo de ese día.  Hace años que mantenemos este encuentro. El inconveniente es que hay miembros que están de viaje y otros están en Madrid. 



¡Hasta la próxima, primero Dios!