El motivo de este viaje era celebrar en Albesa, el pueblo de Celia, su setenta aniersario. Nuestra estrecha relación durante tres años en Huehuetenango hizo que naciera una amistad fundamentada en los objetivos comunes que teníamos profundamente arraigados en nuestros valores. Su proyecto de hacer una residencia para que las niñas nativas de aldeas y pueblos dispersos por la geografía del departamento, que no tenían medios económicos para que pudieran completar sus estudios de secundaria no obligatoria, me pareció, y me sigue pareciendo, una idea magnífica. Y su constancia en coseguirlo, implicando a ciento de personas en el proyecto, totalmente laudable. Mi implicación en él me ayudó a comprenderlo y a sustentarlo. Ixmucané hoy es una realidad maravillosa que está dirigida por Noelia, una de las chicas que estaban allí, de interna, en los años que yo estaba en la residencia.
Ella me había comunicado esta fiesta hacía unos meses y yo, desde el primer momento, me reservé esa fecha y me puse a programar cómo hacerlo, algo que ya he descrito en crónicas anteriores. estuve cenando el viernes por la noche y volví a Albesa el sábado al mediodía para la celebración. Maravillosa la acogida por parte de todos los que estaban allí. Me encontré con Pepi, con Toni, con Julia, con Varela... Personas que conocí allí y con los que compartí muchos momentos.
¡Hasta la próxima, primero Dios!





















