martes, 3 de febrero de 2026

Dignidad Pisoteada

Volver a Xela, pasando una noche en la capital, tras mi viaje a México, es encontrarme con una cierta tranquilidad. Como ya dije en cada ciudad me suelo quedar en el mismo hotel. ¡Bueno si me tratan bien! En la Capital cambié del hotel Sevilla al Pring, porque cambiaron de personal y ya no era lo mismo. 

Del 1 al 4 he estado en el hotel "Kasa Kamelot". En este viaje es la tercera vez que paso por aquí y no será la última. Ya me conoce el dueño, Jorge, y los encargados me suelen tratar demasiado bien.

Es es una ciudad y también la cabecera departamental del Departamento de Quezaltenango, destacada por su notable importancia histórica y su riqueza cultural y reconocida por ser una ciudad educativa,​ además es un destino turístico guatemalteco. Los edificios del centro histórico son muestran de una decadencia clara de esta ciudad. Es verdad que entre el terremoto en abril y la erupción del volcán Santa María en octubre, los dos en el 1902, la ciudad quedó bastante arrasada.

En estos días he pasado bastante frío. Ha llegado a estar la ciudad a menos dos grados. De todos es conocido que Xela es muy fría, pero he notado esta bajada de temperatura y mis pocas ganas de salir por la noche. 

Estar en Xela me encanta. He dedicado estos días a pasar por las partes que o conocía menos o no conocía. He ido andando a la zona que le llama la Democracía. He estado en grandes centros comerciales. Saliendo de uno de ellos encontré en el suelo tumbado junto a unos perros a una persona. Me impactó muchísimo. Es la pobreza que nos rodea. Son los sin techos. Son los sin nada y a lo que no se les da ninguna solución. Es la dignidad pisoteada. ¡Increíble!

Y me he acercado hasta el cementerio que está bastante cerca de lo que es el centro de la ciudad y, por lo tanto, de mi hotel. Me lo habían recomendado y he acertado en ir.

Ya mañana tomaré el bus que me llevará, Dios mediante, a Coatepeque y, más tarde, hasta La Blanca y a Tilapa, mi destino durante diez días.


¡Hasta la próxima, primera Dios!

domingo, 1 de febrero de 2026

Envidia o recelo


Entre los momentos más lindos de viajar estan la conexión que estableces con otros viajeros. Algunos hacen viajes más o menos programados y tienen todo detallado. ¡Algunos! Otros sin embargo parten sin saber como van a lograr lo que pretenden, ni cuando. ¡Autenticos aventureros! Me da entre envidia y recelo.

Ayer, me encontré con uno de ellos. Sentado en "mi" mesa de la terraza del hotel Wobi de la décima avenida de Playa del Carmen, vino a sentarse en una sofa, que estaba perpendicular a mi asiento, un jóven. Después supe que tenía veitinueve años. En principio empezó a hablarme en inglés. No lo entendí. Tenía una "modelo" en sus manos, como yo. Le ofrecí de mi paquete de papas fritas. No lo aceptó. Y me preguntó, en un deficiente español, de donde era. Le dije que de Sevilla y se le encendió la cara. "¡Sevilla! Yo he vivido en casa de una prima en Valencina!". Le pregunté de dónde era y me dijo que de Nantes. Y yo le respondí en francés. Y esto sirvió para que se acercara a mi mesa entablando una conversación animada. El quería hablar, aprender, español, y no quería hablar en frances, por lo que me preguntaba como se decía "jamais", "étoile"... Puedo presumir que mi frances era mucho mejor que su español.

Sus viajes han sido impresionantes. Viajó desde China, Lagos, hasta indonesia. ¡A pie!, ¡En Auto Spot! Ahora estaba en México y su intención es llegar a Chile y de allí, tomar un "Barco Stop" que le llevara a  Australia. ¡Increible

Su presupuesto es de 30 euros al día. Él se ha dedicado a la animación. Si le entendí bien, hacía de payaso.  Su nombre artístico es "Pepito". Piensa salir de México, Yucatan, pasar por Belice, llegar a Guatemala y así hasta Panama. Tomar una lancha, barco, para pasar el Tapón de Darien, por el pacífico y llegar a Colombia. Y de ahí, a Ecuador, Perú y Chile. ¡A dedo!

Conectamos a la `primera. Su empatía era excelente. Bajó a por otras cervezas para él y para mí. Y estuvimos unas dos horas charlando de todo. Siempre con la sonrisa en la aparece en la foto. ¡Sigue así Mateo! ¡Que tengas suerte! ¡Te lo mereces!

¡Hasta la próxima. primero Dios!

sábado, 31 de enero de 2026

Entre violín y sardina

Tocar el violin y que la sardina esté enamorada, en principio, no tiene una relación aparente. ¡Pues lo tengo dificil encontrar ésta! ¡Toco el violin y me parece excepcional!
Su suavidad, su dulzura, su limpieza.Tiene forma de cuerpo, es un cuerpo acostado apoyado en mi mejilla. ¡Todo en él es exquisito, todo es conmoción!
Me pregunto, ¿Se conmovera el violín? ¿Se estremecera cuando el arco insiste en sacar de él lo mejor de sí mismo? ¿Se arqueará con ese contacto tan suave, tan dulce? Me encataría saberlo. Algo me dice que sí.
Una sardina enamorada es una sardina con sentimiento, con capacidad de tener una vida añadida.
¿Perseguiŕa a su amada en ese cardumen? ¿Nadará a su lado? Aunque esté lejano en el banco el "sardino", siempre estará atento a ella.
Es su sardina aunque se vean de tiempo en tiempo. Y procurará lo mejor para ella.   Esta enamorado de ella y ella de él. Ambos se sienten próximos en la lejanía. No hablan entre ellos, pero saben que están ahí.
Entre el sonido tan extraordinario del violín y la danza tan preciosa de las sardinas hay una conexión, su sensibilidad, su superar sus barreras, su distancia, para percibir algo extraordinario: sus sentimientos.

¡Hasta la próxima, primero Dios!

jueves, 29 de enero de 2026

Holbox


Mis viajes, últimamente, conllevan algo de suspense. El lunes veintiséis viajé a Cancún desde Guatemala. Al salir del hotel me dí cuenta que otra vez me había equivocado en la previsión del tiempo para llegar al aeropuerto. Salía con menos de dos horas pata que partiera el vuelo. La circulación estaba muy densa. ¡Qué presión sentía en el taxi y le transmitía al conductor! ¿Por qué me pasaba otra vez lo mismo? ¡No aprendo!
Llego al aeropuerto y en la puerta pregunto por el avión que partía hacia Cancún. Me señalan unos mostradores. La azafata que estaba al comienzo de la fila me pide el pasaporte. Lo pasa por una table una y otra vez. No aparezco. No suelo llevar fotocopia del boleto. Si no número de reserva. Se lo digo a ella y tampoco aparece. Ella va y viene. Yo le pregunto el horario. Las 8,55 am. Ella⁹ dice 9,05. Pienso que lo han retrasado diez minutos. Ella, realmente agradable, vuelve a los mostradores de aero México. Mientras, va pasando el tiempo. Yo, parado sin entrar en el pasillo que va al mostrador.
Viene y me dice que no estoy en la lista de pasajero. Le digo si puedo ahora comprar un pasaje. Me dice que va completo.
En un momento me dice:"Espere" y va a ver las pantalla de salidas. Vuelve hacia mí y me dice: " ¡Corra, el vuelo de las 8,55 am es de Volaris. No el nuestro!". Y me indica los mostradores del final. Corro lo que puedo y hay dos azafatas, solas, que me toman el pasaporte y con la cabeza me confirma que está ok.
Voy hacia el control de maletas, al de policía, corro hacia la sala siete. No hay nadie delante mía. Me piden la tarjeta de embarque. Paso al corredor que lleva al avión. Entro en él y estaba ya todo el mundo sentado. Detrás mía entrarían unas tres personas.
Pero no iba a quedar ahí. Aún faltaban más sorpresas. Llego al control de policía y una mujer me hace señas para que me aproxime a su puesto. Le doy el pasaporte y comienza la batería de preguntas. Cuánto días me voy a quedar, el billete de vuelta, hotel en el que me voy a quedar, dinero que llevo, tarjetas que tengo, cuál es el motivo del viaje, si voy solo, cuál es mi profesión, cómo que estoy jubilado, cuantas veces he entrado a México, con qué motivo...
A cada pregunta y a mi respuesta le seguía un diálogo de sordos. Me decía que debía llevar físicamente el boleto de vuelta. Le decía que todos se podía comprobar. Ella seguía en sus treces. Le dije que no veía normal tantas preguntas, que ni EEUU me las habían hecho, que si a todos los turistas le hacían tantas preguntas... y al final le pregunté su nombre. Pensó un poco y me lo dijo. Con ello se acabó el interrogatorio. Me señaló los días que podía quedarme en México. Tres días más a partir de cuando tenía que volver.
Al irme le dije:"¡Sea usted buena!". Al mirar no quedaba nadie para pasar el control. ¿Por qué me pasó eso? ¿Por ser español? ¿Sería una de las que esperan que pidamos perdón los españoles? ¡Qué momento más raro!

A Holbox iba a ir con Miguel, amigo de Huehue, que está trabajando en Playa del Carmen. Él iría a Chiquilá desde Playa y juntos tomaríamos el barco a Holbox.
Estando en la estación de autobuses en Cancún, a la que llegué con dos horas de antelación, me escribe que se ha quedado dormido y ha perdido el bus y que viene a Cancún. Le pregunto si llegará a tiempo. Dice que unos quince minutos antes de la salida del bus. Son más de hora y media de distancia entre Playa del Carmen y Cancún. Y he constatado en mi viaje desde el aeropuerto que hay mucho tráfico. Nos costó mucho llegar a la terminal.
Le pregunto si le saco el boleto del bus. Me dice que sí. Todo el tiempo lo pasamos escribiéndonos. Hasta que, quedando diez minutos, aparece en el hol de entrada. Ya está bien por hoy, me dije. ¡Eso creía!
Al llegar a Chiquilá hacia frío y viento. El mal tiempo, que asolaba la región, se notaba bastante. El mar estaba agitado. El ferry se movía de lado a lado.
En Holbox, con las calles de tierra, el viento arrastraba cortinas de arena. Nos costó encontrar el hotel. No nos esperaban. Mostré mi reserva y no había ninguna a mi nombre. ¡Me mostró qu estaba anulada! ¡Increible! ¡Y creía que llevaba bine programado el viajé! Pero como siempre me encuentro con buena gente, Moises me buscó una habitación, en otro hotel, que no estaba arreglada, por lo que pudimos ir a cenar, y allí no pudimos quedar. ¡Alguien da más!
Los tres días que pasamos fueron buenos. Lástima que hacía mal tiempo. Esta isla es preciosa y está llena de turistas. Será, pienso yo, la Ibiza de los próximos años de México. Y se come unas gambas, camarones, buenísimos.



¡Hasta la próxima, siempre, primero Dios!

viernes, 23 de enero de 2026

Mi visita a Huehuetenango

Desde el domingo día dieciocho hasta el sábado veinticuatro he estado en Huehuetenango con la salida de un día completo a la localidad de Chajul en el departamento de Quiché. 

¡Me encanta estar del Huehuetenango! ¡Me encuentro como en casa! El Hotel Gobernador tiene ese eslogan:
"¡Su hogar en Huehuetenango!"
Y es cierto. Entro y salgo como si estuviera en ella. Además me reservan siempre la misma habitación lo que hace que me sienta en un lugar muy proxímo. Esta crónica la estoy escribiendo en el patio del mismo.
El hotel está situado en pleno centro histórico de Huehue. Y desde hace tiempo lo elijo como mi lugar para estar aquí. Es realmente motivador cómo el limpiabotas del parque central, muy próximo al hotel, cuando me vió emitió un sonido de alegría y me dió un fuerte abrazo. Él es sordomudo, no sé su nombre. Su rostro expresaba un sentimiento de verdadera felicidad al verme. 
Lo mismo ocurre con Byron, el que vende salchichas en su carrito muy próximo al hotel. Su ¡"Don Alfredo"! es encantador. Me llena de alegría. Tengo que pasar delante de él cuando salgo y entro en el hotel.
Venir a Huehue es estar ocupado todo el tiempo entre almuerzos y cenas con amigos. Incluso he utilizado los desayunos para estar con ellos. 
Me preguntan, cuando digo en Sevilla que vengo a Guatemala, qué es lo que se me ha perdido aquí. No se me ha perdido nada, al contrario, he encontrado una calidez y cercanía en el recibimiento que se convierte en una agradable relación de amistad. 
Como mantengo la comunicación con ellos durante todo el año, lo que comenzó casi de una manera fortuita, al encontrarnos de nuevo, ha evolucionado en una mayor amistad. Es el caso de mi amigo Alán. La conversación que tuvimos, hace unos días, denotaba una relación muy estrecha, casi impropia de la relación que habíamos tenido en mi anterior estancia aquí, pues denotaba una confianza grande. Todo ello me satisface bastante.
Mi estancia en Chajul es continuación de la del año pasado. me sentía obligado a ir ya que me recibieron muy bien. Aunque estuve sólamente un día tuve la oportunidad de compartir con ellos, y parte de su familia, una excelente cena. 
Ser recibido dentro de la comunidad Ixil de esa manera es una oportunidad única. No hay muchas personas que tengan la oportunidad de ser recibidas en familias originarias de la manera que me reciben a mí. Me siento  muy  afortunado viviendo entre ellos, siendo acogido por ellos. 
Y ya, el día anterior a mi vuelta a Xela, en Huehue, tras la visita programada con los dentista Eunice y Carlos, me despedí de Juan Manuel y Rosana que me invitaron gentilmente a su casa. Todo ello hace muy grata mi visita a Huehuetenango a la que tendré que volver por motivos odontológicos los últimos días de mi estancia en este país.

¡Hasta la próxima, primero Dios!



lunes, 19 de enero de 2026

Domingo difícil

Este lunes desperté en Huehuetenango. Empiezo a escribir esta crónica impresionado por el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ya van cuarenta fallecidos y hay numeros heridos, algunos de gravedad.

Estoy también afectado por la declaración de Estado de Sitio declarado ayer en Guatemala motivado por el asesinato de ocho policias, quedando otros cinco heridos a lo largo del país. Las pandillas, las maras, los grupos del narcotráfico, como se llamen, mantienen un enfrentamiento contínuo contra el gobierno que intenta controlarlos. De todas forma la sociedad sigue su ritmo normal.
Desde la Ciudad de Guatemala fui a Xela. Allí pasé dos noches. Visité sitios que me hablan. Del hotel donde me quedo cuando visito la segunda ciudad del país hago mi puerto base. Desde él parto y regreso cuando viajo por toda Guatemala. Dejo la maleta con la ropa que no voy a utilizar y me muevo con lo que voy a necesitar en la mochila. En él también me lavan la ropa con una disposición muy agradable. En los distintos hoteles en los que me alojo suelo utilizar la misma habitación. Eso me da una sensación de familiaridad.
Ayer domingo, a mi llegada a Huehue, estuve con la familia de Shirley y Mynor. Después de almorzar fuimos al futbol, pues su hijo mayor, de 15 años, Diego, estaba convocado de segundo portero del Huehueteco F C que está en segunda división de la liga de aquí. Toda una noticia para la familia. A Diego lo conocí con un año y meses cuando llegué aquí. Me siento muy unido a esta familia.
Por la noche cené en casa de Manrique y Carmen. La familia Sanz - ellos, Juan Manuel y su hermana Concha - son mi familia en Huehue.
Con Sebastian en el campo después del partido.
Me dijo que su ilusión era ver un partido en el campo del Sevilla.
¡Pa' comerselo!
Hoy lunes y mañana martes seguiré con mis visitas a amigos y mis citas a odontólogo y dermatólogo.

¡Hasta la próxima, primero Dios!

Mi desayuno de hoy.

jueves, 15 de enero de 2026

Doce horas de avión

Después de 12 horas de avión, y 16 horas y media desde que salí de Sevilla, llegué a Guatemala el miércoles 14.
A las siete y media recogí a Félix que me acompañó al aeropuerto para quedarse con mi coche.
Todos normal hasta que, ya en Barajas, tenía que tomar el siguiente avión. Hay que recorrer la terminal nacional en la terminal cuatro, coger el tren que lleva a la internacional, hacer el trámite del control policial y acceder a la terminal.
El tiempo entre la llegada del vuelo de Sevilla y la salida hacia Guatemala es un poco justo para hacer todo eso. Cuando llegué a la puerta de embarque ya estaban entrando viajeros en el avión.
Y eso que el control de la policía para los viajeros de la Unión Europea fue rápido. Inmensa era la cola para los que no pertenecen. Allí iban los hispanos y los estadounidenses. No sé lo apinión que ello produciría a estos últimos no tratarlos de froma especial. En EEUU hacen lo mismo con su nacionales y el resto. El paso por el control de la frontera te puede llevar fácilmente una hora.
Las doce horas de vuelo las rellené viendo cinco películas y haciendo un Sudoku, comiendo en tres ocasiones y saliendo de mi asiento al baño. No sé me hizo demasiado pesado.
Tiempo nos llevó esperar las maletas en la Ciudad de Guatemala. El control de la policia fue rápido. Éramos el único vuelo que llegaba a esa hora. Y el personal muy agradable. Pero el rato a pie al lado de una cinta que no se movía fue absurdo.
A la salida me esperaba Sergio que me dijo que estaba preocupado por mi tardanza en salir.
Me llevó al hotel y de ahí fui a sacar dinero y a cenar con Emilio, su tía Eugenía y su hermana Pamela. Me esperaban en la Sexta Avenida, donde se encuentra el Centro Culturañ Español, ya que pensaba que íbamos a cenar
Para conocer quién es Emilio hay que ir a la crónica del diecisiete de febrero del año pasado.
Y ya  a pasar la noche casi en vela, en la cual escribí esta crónica, más por hacer algo que por narrar lo vivido. Pero ahí queda.
Ya el jueves hice lo que suelo hacer cuando llego a la capital. Además de sacar dinero que hice al llegar, suelo poner en servicio el móvil de Guatemala, ir a comprar a la Despensa Familiar e ir a la peluquería. Esto último me parece extraordinario. En la foto, detrás de las toallas estoy yo. ¡Increible! Un verdadero placer. 


Y ya paseé por esta parte de la capital, pues hoy, viernes ya estaré en Xela. Esta crónica la escribo cuando aquí es jueves, pero en España ya es viernes.
¡ Hasta la próxima, primero Dios!