Escribo esto porque esta semana que termina hoy, he vivido en mis propias carnes lo que es mi aficción hacia mi equipo: el Sevilla F.C. Estábamos hace ocho día en puestos de descenso desde la primera división a segunda. El domigo pasado el estadio estaba que rebosaba. Había una gran tensión. Si no se ganaba estábamos con seguridad en segunda. Al final ganamos y salimos de puestos de descenso. Un gran respiro al terminar el partido.
Unos de los aspectos más interesante es la relación que se mantiene con los de los asientos contiguos. Ví como Felipe traía, casi en brazos, a su hijo. Esta semana hace ya la primera comunión. Manuel tendría unos siete años cuando en el dos mil dicecisiete adquirí mi asiento, hoy me supera en estatura y viene con sus amigos al futbol cuando su padre y su hermano no asisten.
Ir al futbol es tener tiempo para realizar el prepartido en algún bar cercano al estadio. Y allí encontrame con mi hermano, con otros miembros de mi familia o con amigos. Esta es una muy buena razón para asistir al futbol.
¡Vamos a ver como termina la fiesta! Creo que no descenderemos después de una temporada malísima.
¡Hasta la próxima, primero Dios!



































