viernes, 6 de febrero de 2026

Sol y diluvio

Iba a subir unas fotos de mi estancia en la playa de Tilapita. Ésta que está al principio de la crónica, y pensé en la que está cayendo en Andalucía. El desalojo de la población entera, Grazalema, creo que es una medida que no se había dado nunca, por la cantidad de vecinos que ello representa. Cuando descubrí que los había llevado de Ronda, Málaga, pensé que la solidaridad, la hermandad, no conoce fronteras ni nacisismos geográficos. Estos veintinueve grados a las cinco de la tarde se agradece, pero no dejo de pensar en lo que se vivie allí.

Llegué a Tilapa el miércoles día cuatro. Ahora explico el viaje. Se me olvidaron en la maleta, que dejo en el hotel de Xela, dos medicamentos importantes que debo tomar diariamente. Y a la vez un amigo mío de Xela me comunicó por wasap que estaba fatal. Qué "Lo he pasado mal y solo. Por eso no le contesto la llamada a nadie". "Si usted quiere y quisera escuchar mi vida triste que me ha tocado, está bien,  acepto, al gran amigo que algún día, él, sí me escuchó".

Por las dos razones volví a Xela a la mañana siguiente.  Llegué a su "hotel". Subí a su dormitorio. De lo peores que me podía imaginar. Sin ventilación, pequeño, con suciedad por los suelos y con un calor agobiente. Paredes, suelo y techo son de madera. Estuve toda la tarde con él. Totalmente alcoholizado y encima bajo efectos de la cocaina, como él mismo me dijo mostrándome los recipientes en la que se la venden al precio de 600 quetzales, unos 67 euros. Después de escucharle durante dos horas y tras la enésima vez de decirle que saliéramos a comer algo, aceptó, se cambió y salimos a cenar. En esas dos horas no dejó de beber cervezas a pesar de mis deseos de que no bebiera más. No aceptaba cambiar, o no podía cambiar. La hermana con quien vivía le dijo que o se ponía en manos de una asociación contra la droga o se debía ir de la casa. Eso hizo. No me imaginaba esta situación, aunque últimamente no contestaba a mis mensajes. Lo dejé muy mal. Tiene un trabajo en el que gana, en comparación al sueldo de aquí, por encima de la mayoría. Y el encargado ya le ha advertido que si vuelve a llegar boracho, otra vez al trabajo, lo despedirá. Todo esto me sirvió para decirle por activa y pasiva a lo que se va a enfrentar si sigue así. Lo veo muy dificil que cambie. Hoy no me ha contestado ni a mensajes ni a las llamadas. ¡Qué hacer, Señor!

Y ahora hablaré del viaje. Venir a Coatepeque, y después a Tilapa, es toda una aventura. En principio está la geografía. De Xela hasta Coatepeque hay que descender dos mil metros. Pensemos que Ávila, la capital de provincia más alta de España, está a  unos mil cien metros de altitud. Además esos metros se bajan en alrededor de ochenta kilómetros. Para venir los autobuses son una bala de cañón. Para volver van más despacio por la subida. Si en alguna curva cerrada hubiera un coche parado, se lo llevarían por delante. El auxiliar, agarrado a la puerta, va pidiéndole a los otros coches que aminoren el paso para meterse el bus en su carril, cuando viene de frente otro en el sentido contrario. Además los autobuses son esos escolares desechados por EEUU. 

El chofer es el dueño y señor del tiempo, de la velocidad, de las paradas, de lo que él mismo vende en el trayecto a viajeros y a tiendas. Otras veces se bajan dejando a todos los pasajeros dentro. Por supuesto durante la conducción reciben y llaman por teléfono, comen de todo, beben, hablan con pasajeros y con el auxiliar, saludan a otros conductores de buses y a personas que conocen. 


Bueno uno en el viaje de vuelta a Xela, me dijo que me había llevado el año pasado. Me dió una "fruta´" que yo no conocía, buchín, y que aparece en la foto,  y me puso a cargar el móvil.

En cuanto al número de pasajeros los buses parecen de chicle. En asientos de dos personas se situan tres. Otras, llegado el caso, van de pie. 

El camino es preciso. La naturaleza se desborda en Guatemala. La intensidad del color verde de árboles y plantas, es preciosa. Hay plantas que tienen una hojas inmensas. Se pasa por una zona de unos veinte kilómetros por un bosque nuboso.  

Los bosques nubosos se encuentran en zonas montañosas de casi todos los países centroamericanos. Normalmente a más de 1000 m de altitud. En Guatemala se localiza el bosque nuboso más grande y más septentrional de América Central. 

Y en él vive el quetzal, ave representativa de Guatemala. El quetzal habita principalmente en los bosques nubosos prosperando en ecosistemas frescos, húmedos y densos a elevaciones de 1,500 a 2,700 metros sobre el nivel del mar. Estos bosques de montaña, llenos de niebla y cubiertos de vegetación, son cruciales para su supervivencia, alimentación y anidación.










Llegados a Colomba el clima ha cambiado. Se siente el calor. Se abren las ventanas. Nos quitamos los prendas contra el frío de Xela. Se va llegando a Coatepeque y todo cambia. 

Allí cambio de bus para llegar, primero a La Blanca, municipio de Tilapa, y a ésta después de hora y media de camino. Este tiene diferentes cultivos en unos grandes terrenos agrícolas. Por orden serían los hules. 


Los árboles de hule, son especies tropicales cruciales por la producción de látex natural, utilizado para fabricar caucho, llantas, adhesivos y otros productos industriales. Prosperan en climas cálidos y húmedos (aprox. 25∘C), siendo cultivados extensamente en Centroamérica y Sudamérica por su resina blanca y espesa. Son árboles perennifolios de gran altura (20-50 metros), con troncos rectos y corteza que, al ser cortada, exuda un látex abundante. El látex se recolecta mediante cortes en la corteza (técnica de rayado) que tiene un recipiente clavado en el tronco que sirve para recolecta ese látex. Este látex es rico en hidrocarburos y se utiliza en la fabricación de neumáticos, preservativos, guantes y empaques. 
El cultivo de hule es una actividad económica significativa en Guatemala. 
La Palma africana. La palma de aceite es un cultivo perenne y de tardío y largo rendimiento, ya que su vida productiva puede durar más de 50 años. Comienza a producir frutos a partir de los dos años y medio tras su siembra. El pericarpio está conformado por el epicarpo y mesocarpo juntos, de donde se extrae la mayor proporción de aceite.  un rendimiento industrial que varía entre el 20 y 25% del peso en kg de aceite por racimo. En cuanto al clima , el cultivo se desarrolla en temperaturas promedios de entre los 25 - 28 °C. Es un cultivo exigente de agua.​ La demanda por aceite de palma se ha incrementado recientemente debido a su uso como biofuel. 
Las plataneras se encuentran más cerca del mar. Es característico de estas plantaciones reservar la piña de plátanos con una bolsas azules para proteerlas de los insectos. La producción de plataneras en Guatemala es un pilar agrícola clave de la economía ya que exporta a Norteamérica, Europa y Asia. Estas plantaciones la potenciaron compañías comerciales estadounidenses, que contaron con el apoyo gubernamental para apropiarse de grandes dimensiones de terrenos en los años cincuenta del siglo pasado. Hoy están en manos de los grandes propietarios guatemaltecos.


¡Hasta la próxima, primero Dios!

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