En el colegio era muy formal. Vivía cerca de él y como yo vivía en la residencia estudiantil del mismo, coincidíamos cuando salíamos a pasear. Es otro de los que me gustaría visitaría de volver al Ecuador. Ahora vive en la capital de la provincia.
Este blog quiere reflejar aquello que vivo en este momento. Quizás era necesario pues había que consolidar un nuevo escenario y una nueva forma de ser y de estar. Vivir en San Nicolás, establecer una nueva perspectiva de mi vida, ocuparme de lo ordinario para vivir, relacionarme con los otros desde aquí... es nuevo. Y todo ello siendo yo mismo con mis opciones y mis prioridades. Eso es lo que llena mi vida en este tiempo.
jueves, 15 de diciembre de 2022
29 Nov
En el colegio era muy formal. Vivía cerca de él y como yo vivía en la residencia estudiantil del mismo, coincidíamos cuando salíamos a pasear. Es otro de los que me gustaría visitaría de volver al Ecuador. Ahora vive en la capital de la provincia.
Conocido
Antes, pues me levanté temprano, estuve visitando a la comunidad clarisa en el Monasterio. Me metieron hasta la cocina, literalmente. Las hermanas se alegraron de verme. Desayuné con ellas. ¡Cómo si no hubieran pasado los años! ¡Es algo maravilloso ser tratado así!
Con el sombrero, con la mascarilla, me acerco al mostrador y ella sin pensarlo me dice: "Alfredo, qué alegría!". Ayer en el desayuno Boni, el mesero dónde desayuno cerca del parque, me llamó también por mi nombre. Es algo increíble que toca lo más sensible de tu alma: que te llamen por tu nombre.Compañero de asiento

La alegría de verla
Llegué ayer, día 16, a casa de mi hermana. Tras seis horas de viaje por la ruta de la plata, tras 510 km, mi deseo era verla. La encontré dolorida pero con su estilo y forma de ser de siempre. Inmovilizado su brazo derecho se desenvuelve bien. Hace más de lo que puede. Mi cuñado se deshace por evitar que haga algo. Y asume toda las tareas de la casa y el cuidado extremo de ella. ¡Qué muestra de cariño, de amor! Ella me lo reconoció ayer por la tarde.
lunes, 7 de noviembre de 2022
Tristeza en el corazón
Dos veces he hablado con mi hermana menor, dos veces. La primera ha sido con motivo de una cita festiva para este miércoles. Esa fue esta mañana. La segunda vez ha sido ya por la tarde-noche. Totalmente distinta. Antes de llamarla tuve un gran tiempo de silencio donde la noche apagó la luz del sol, tanto literal como simbólicamente.
Cuando sonó el teléfono, hacía las cuatro de la tarde, sabía que era ella. Es la única que llama al fijo salvando los de servicio de salud de mayores. Y me dio la noticia de que le han diagnosticado que su tumor se ha extendido por su cuerpo. Viví ese momento en el que la angustia se agarrota en la garganta y no te deja emitir ningún sonido. Seguí escuchando y le dije dos frases: hay que luchar contra ella y hay que tener esperanza y fe, como creyentes, para que nos ayude en mantenernos firmes. Al final le mandé muchos besos.
Y ya entré en un silencio total. Le quité hasta el sonido al televisor. Y mi mente no dejaba de pensar en lo que me había dicho. En lo mucho que me unía a mi hermana mayor. Pues desde que se fue a vivir a Madrid, a los pocos meses de su matrimonio, soy el hermano que más tiempo ha pasado con ella y su familia debido a los casi cinco años que viví en la capital. Cuando la operaron del tumor del brazo hace un año vi tan normal ir a Madrid que ni me lo pensé. Aquello ha desencadenado esto. Sabíamos que el brazo no va bien, pero nunca pensamos que desembocaría en esto.
Ahora me queda, en medio de esta tristeza que me inunda, mantener mi confianza en que todo es posible. Y que desde nuestra Fe, el Señor le de a los médicos la suficiente clarividencia en lo que tienen que hacer, que los medios que utilicen sean los adecuados. Y a mi hermana que mantengan una actitud colaboradora a pesar de lo duro que pueda ser. Me inunda una profunda tristeza, pero creo en la Vida.
¡Hasta la próxima, primero Dios!
domingo, 30 de octubre de 2022
La felicidad de lo cotidiano
En estas últimas semanas he sentido el placer de estar disfrutando haciendo la cosa más sencilla del mundo: escuchar sencillamente a quien estaba a mi lado, disfrutar de lo que estaba mirando, sentirme a gusto sentado.
Ha sido una experiencia que sentí especialmente en tres momentos concreto: sentando con mi hermana, estando en la grada del estadio del Sevilla, viendo los cortos en el festival de Guadalcanal o disfrutando con los amigos que vinieron a celebrar mi cumpleaños. Esto lo uno a los que manifesté en la anterior crónica a la que complementa.
martes, 11 de octubre de 2022
La realidad
Algunos amigos se cuestionan sobre la ausencia de entradas en el blog. Hace ya varios días, casi un mes, que no subo ninguna crónica.
En todo este tiempo he escrito una que aún está de borrador. No decidí subirla. Otras veces he pensado que debería escribir y no me puse a hacerlo. Y el resultado ha sido mi no presencia a través del Blog. Y esto denota una actitud general en mi vida en el último mes y medio pasado. La ausencia de presencia pública. He vivido en este tiempo recluido en mi casa, en mí mismo, aislado.
A esto hay que añadir que mi estado físico no me acompañaba a salir, a reunirme, a viajar, a pasear... Me he sentido cansado, a veces con dolores insistentes, que no era lo más apropiado para animarme a salir de mí mismo. Las salidas, los encuentros, han sido los imprescindible. Tanto al pueblo como fuera del mismo. En estos intentaba encontrarme bien, pero volvía pronto a la seguridad de mi casa del pueblo.
Y esta situación ha llevado a no tomar decisiones importantes en todo este tiempo. Parece que como la enfermedad está pasando, me encuentro interiormente mejor y he comenzado a tomar decisiones, el escribir esta crónica es muestra de ella. Otras vendrán a continuación.
¡Hasta la próxima, primero Dios!



















