miércoles, 1 de julio de 2026

Mallorca

Estar en Mallorca me encanta. He estado en mi casa. En casa de Ismael. Excepto los dos últimos días, que fui a la capital, todo el tiempo lo pasé en Calvia. Y andando con él pa' arriba y pa' bajo. No estuve con él más tiempo porque trabajaba. Me hubiera gustado estar más tiempo con él. Era la razón de mi viaje.
Estuve en un espectáculo precioso en la playa de Magaluf. ¡Increíble! La orquesta tocando música de películas mientras se proyectaba en la pantalla trozos de las películas correspondientes. Y sobre nosotros unos drones dibujando pasajes de las películas. Y todo ello sobre la arena de la playa con el mediterráneo como testigo. ¡Precioso!
La cala que está cerca de la casa es un lugar especial. Las tardes era el momento especial para estar allí. Estar en ella unas dos horas mientras el sol va cayendo es maravilloso. Bañarse en esas aguas azulez intensos, único. Me gusta mucho ese lugar. 
Y Palma. Dos días estuve por la tarde en ella. ¡Me encanta toda Mallorca! Ya lo he dicho. Fui a la gran discoteca, donde hace un año estuve con Sergio y Carmen. Es todo un espectáculo esa discoteca. Casi todos eran alemanes. Saludé a Thomák. Un camarero. No se acordaba de mí. Yo sí. Es polaco. Como me senté en el mismo sitio me tocó el mismo camarero. Y hablé con él. Al final me dijo: "¡Vuelve!"
Después fui al restaurante de Soufian. Al verme me dice: "¡Alfredo! ¡Hace un año! ¡Tus amigos se fueron a Bilbao! ¡Gracias por volver!"
Estuvimos hablando de cómo nos iba la vida a cada uno. Le dije que había estado en su ciudad, Marraquech. Le gustó que hubiera ido. Me tomé un cerveza ¡Cruzcampo! viendo el partido del mundial que tocaba. Al irme me dijo : "¡La próxima vez llámame por la mañana y almorzamos juntos!" ¡No es maravilloso! 
Y me queda hablar de Martin. Lo encontré tomando un café. Descafeinado y sin leche. Y como yo hablo hasta con las farolas, pues no me costo nada entablar una conversación con él. Nunca un café fue tan completo como el que tomé con él. ¡Me encantó! Es un pintor austriaco que tiene un estudio en el centro de Palma. También me dijo que volviera.
Gracias Ismael por haberme permitido este viaje, estos días maravillosos en los que me he sentido tan agusto. 

 

¡ Hasta la próxima, primero Dios!