viernes, 31 de julio de 2026

Se acaba julio

Julio es uno de los meses en el que vivir en San Nicolas es un lujo. Hay una temperatura que se puede soportar en verano, en especial éste que ha sido uno de los más cálidos conocidos. Normalmente suelo pasar todo el mes aquí. Creo que he bajado a Sevilla solamente una vez y para acoger a la hija de un amigo de Guatemala, Vivian. 

Estar en casa es mi opción preferida para este tiempo. Es una vivienda fresca. Por decir que por la noche duermo con la ventana cerrada, y en los días que hemos tenido temperaturas altas y la he dejado abierta, a media noche la he tenido que cerrarla.  Lo mismo pasará en el mes de agosto. Creo que cada semana he tendio visitas y en algunas más de una. El chiringuito, a doscientos pasos, me permite refrescarme antes de almorzar. 

Ha sido un mes en el que recibo en casa a muchos amigos, unos para almorzar o cenar y otros para quedarse en la casa. Participe en la cena que ofrece a los mayores de sesenta y tres años el ayuntamiento con motivo de la feria. He de añadir que también me he desplazado a Las Navas a cenar con amigos.

En otros aspectos me he sentido especialmente expectante por los grandes incendios que han tenido lugar en el país, por la cantidad de feminicidos y, en estos útimos días, por la llegada de tantos marroquies a la ciudad de Ceuta. Difíciles de afrontar los tres. 


              ¡Hasta la próxima, primero Dios!



lunes, 20 de julio de 2026

La segunda estrella

Estoy escribiendo esta crónica el día siguiente en el que España se convirtió, por segunda vez, en campeona del mundo de futbol. He ido siguiendo el desarollo de ese mundial. ¡Me gusta el futbol! Y he disfrutando viendo ganar al equipo nacional en los partidos que ha jugado. Y en concreto en la semifinal y en la final he sentido una gran emoción y felicidad. Y esto era compartido con aquellos con los que estaba viendo los partidos.

Y como es normal en mí, pensaba que eso no era racional. Nada iba a cambiar en mi vida, ni en la de los demás al ida siguiente excepto algo interior. Ese sentimiento de felicidad que hacía que tuviera me hacía sentirme bien. Y me preguntaba sobre ello. Y pensaba que las emociones dan paso a los sentimientos.

Para entender la interrelación entre los sentimientos y las emociones, es vital conocer sus definiciones. Las emociones se pueden considerar como reacciones automáticas del organismo ante un estímulo, por ejemplo ganar un partido, ganar la copa. Estas reacciones pueden incluir respuestas físicas, como el aumento del ritmo cardíaco o el sudor. Por ejemplo, cuando estamos contentos, nuestra reacción emocional nos prepara para reir, abrir nuestros brazos para abrazar a los que nos rodean.
Por otro lado, los sentimientos son el resultado de procesar esas emociones. Mientras que una emoción puede durar solo unos segundos, los sentimientos son la interpretación consciente y prolongada de esas experiencias emocionales. Por ejemplo, después de experimentar esa alegría (una emoción), podemos sentir felicidad (un sentimiento) que persiste incluso después de haber dejado la situación de alegría.
La felicidad es un estado emocional caracterizado por la alegría, la satisfacción y el bienestar general. Se experimenta una sensación de plenitud y contentamiento, donde se percibe una armonía entre las emociones positivas y la percepción de la vida.
Sin embargo, también es importante reconocer que la felicidad puede tener algunas consecuencias negativas. En algunos casos, puede llegar a impedir el crecimiento personal y la búsqueda de nuevos desafíos. Y tambien ser utilizada para manejar tanto al inviduo como a la colectividad. No podemos olvidar aquello de pan y circo.
En resumen, la felicidad es un estado emocional positivo que proporciona numerosos beneficios para el bienestar general. Y que es bueno sentirla en la vida en la que debemos encontrar un equilibrio y reconocer que la felicidad forma parte de una variedad de sentimientos en la vida. E
ntender la complejidad de los sentimientos y las emociones nos proporciona herramientas para una vida emocional más consciente y saludable, fortaleciendo así nuestras interacciones sociales y nuestra conexión con nosotros mismos y con los demás.


¡Hasta la próxima, primero Dios!



jueves, 9 de julio de 2026

Desconectado

Desde que vine de Mallorca hace una semana el WIFI viene y va. Llegué a casa y no había. Tardaron en arreglarlo tres días. Tuve el viernes y ya el sábado no tuve. Hasta el lunes no lo volvieron a enchufar. El martes no había. Hoy me lo han arreglado. ¿Mañana? Este finde de semana unos amigos que vinieron me arreglaron la tele de la biblioteca, que es la que tiene antena, para ver la televión sin wifi. No tenía idea como funcionaba. Ahora está magnífica, pero debo estar arriba.

Aunque todo estaba un poco rompiendo mi rutina, la vida siguió. El sábado por la noche tuvimos la cena del grupo Petunia: Antonia, José Luis, Mariángeles. Inma, Jordi y un servidor. Faltaron Nieves, Nicasio y Santiago, por diversas circunstacias. Estos encuentros nos ayuda a fomentar la amistad y no perder el contacto, pues no nos vemos mucho aunque vivamos en el mismo pueblo. A veces nos encontramos, aunque son momentos más cortos.


Al día siguiente vinieron a verme Juan Ramón, Vargas y Ana Belén. Me avisaron ya de madrugada. Esta es su casa y uno a su casa puede llegar cuando lo desea. Vinieron al mediodía y almorzarón aquí. Me encanta cocinar y estuve toda la mañana amañando el almuerzo. Su presencia pareció que era las de unos de mantenimiento. Arreglaron las dos televisiones, el toldo, el cómo utilizar el movil para utilizar el ordenador... Realmente estaban en su casa. Creo que son de los primeros que vinieron aquí.

Por lo demás, y como me gusta mucho el futbol, fui a ver a España a casa de distintos amigos. El viernes pasado a casa de José Antonio y Dolores. Y el lunes a casa de Sergio y Carmen. No me gusta ver el futbol solo. Sobre todo si son de España. Ahora, solo, estoy comenzando a ver Francia vs Marruecos.

¡Hasta la próxima, primero Dios!

miércoles, 1 de julio de 2026

Mallorca

Estar en Mallorca me encanta. He estado en mi casa. En casa de Ismael. Excepto los dos últimos días, que fui a la capital, todo el tiempo lo pasé en Calvia. Y andando con él pa' arriba y pa' bajo. No estuve con él más tiempo porque trabajaba. Me hubiera gustado estar más tiempo con él. Era la razón de mi viaje.
Estuve en un espectáculo precioso en la playa de Magaluf. ¡Increíble! La orquesta tocando música de películas mientras se proyectaba en la pantalla trozos de las películas correspondientes. Y sobre nosotros unos drones dibujando pasajes de las películas. Y todo ello sobre la arena de la playa con el mediterráneo como testigo. ¡Precioso!
La cala que está cerca de la casa es un lugar especial. Las tardes era el momento especial para estar allí. Estar en ella unas dos horas mientras el sol va cayendo es maravilloso. Bañarse en esas aguas azulez intensos, único. Me gusta mucho ese lugar. 
Y Palma. Dos días estuve por la tarde en ella. ¡Me encanta toda Mallorca! Ya lo he dicho. Fui a la gran discoteca, donde hace un año estuve con Sergio y Carmen. Es todo un espectáculo esa discoteca. Casi todos eran alemanes. Saludé a Thomák. Un camarero. No se acordaba de mí. Yo sí. Es polaco. Como me senté en el mismo sitio me tocó el mismo camarero. Y hablé con él. Al final me dijo: "¡Vuelve!"
Después fui al restaurante de Soufian. Al verme me dice: "¡Alfredo! ¡Hace un año! ¡Tus amigos se fueron a Bilbao! ¡Gracias por volver!"
Estuvimos hablando de cómo nos iba la vida a cada uno. Le dije que había estado en su ciudad, Marraquech. Le gustó que hubiera ido. Me tomé un cerveza ¡Cruzcampo! viendo el partido del mundial que tocaba. Al irme me dijo : "¡La próxima vez llámame por la mañana y almorzamos juntos!" ¡No es maravilloso! 
Y me queda hablar de Martin. Lo encontré tomando un café. Descafeinado y sin leche. Y como yo hablo hasta con las farolas, pues no me costo nada entablar una conversación con él. Nunca un café fue tan completo como el que tomé con él. ¡Me encantó! Es un pintor austriaco que tiene un estudio en el centro de Palma. También me dijo que volviera.
Gracias Ismael por haberme permitido este viaje, estos días maravillosos en los que me he sentido tan agusto. 

 

¡ Hasta la próxima, primero Dios!