Me ha costado reanudar las crónicas. Las anteriores de mi estancia en Tilapa ya las había escrito y no era más que montarlas. Pero en medio de mi estancia en la playa, una familia muy amiga ha sufrido el fallecimiento de su hija de 14 años. El año pasado estuve con ella dos o tres veces pues, aunque no viven en Sevilla, viene unas dos o tres veces al año. Yo fui en julio a estar con ellos.
La chica, sus padres, son muy queridos por mí. Al padre lo conocí cuando tendría trece o catorce años en el Junior. Hoy tiene cincuenta. Estuve, como un familiar más, en su matrimonio con Mariela. Mi relación con ellos es muy estrecha. Para mí era ella una sobrina más. Me ha dejado tocado, y lo sigo estando.
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