martes, 28 de mayo de 2019

¡Vaya día!

Todo gratuidad
Me levanté como todos los días sobre las diez y media de la mañana. Pero ya lo hice con una determinación. Y eso significa que me encontraba bien, pues me iba a vestir con la ropa apropiada con la tarea que iba a hacer. 
Pero, sin saberlo, iba a ser un día magnífico, aunque no todo iba a ser en principio positivo. 

Me vestí de albañil, jajaja. Iba a quitar los escombros que tenía en la parte derecha de lo que no está construido en mi patio. Ya sabía cómo transpórtalo y dónde tirarlo. Eso había pensado antes de levantarme y me ayudó a tomar la determinación de hacerlo.
Cuando me levanto veo que me han echando un sobre por debajo de la puerta. Es la citación para hacerme los TACs para el lunes 10 de junio. Ya estaba inquieto de que no llegará y había pensado que tenía que llamar a la Seguridad Social para ver qué pasaba con ello. El médico lo había solicitado el 20 de abril y me ha llegado la cita treinta y nueve días después. 
Voy a tomarme las pastillas y ¡No hay agua en el grifo! Y en ese instante pensé que no tenía ni una botella de agua. Así que me tomé las pastillas con un refresco.
Voy a poner en la agenda la nueva cita y descubro un pequeño problema: al día siguiente, el 11 de junio, tengo la extracción de sangre. Pensé que no sería normal hacerme ese día el análisis, por lo que decidí preguntar si debía cambiar esta cita.

En el segundo y último viaje para tirar los escombros pasé por el consultorio. Allí la médica, Susana, me dijo que sería mejor hacerme antes el análisis, pues podría alterar en algo lo relativo a los riñones la inyección del contraste para hacerme el TAC.  
Ya tenía otra tarea que hacer, cambiar la cita de la extracción. ¡Ah, eso de que puedas preguntar a tu médico cosas como esa, es calidad de vida de los pueblos pequeños!
Cuando llego a casa y estoy llamando por teléfono para cambiar la cita, mi vecino Antonio llama a la puerta y me dice que la rueda derecha delantera del coche esta vacía. Quedamos que cuando hiciera menos calor la cambiaríamos.
Llamo como a cinco número distintos para poder cambiar la cita del análisis. La centralita no me dirigió bien y pasé de uno a otro. El último que me dieron, que yo creí que era de hematología, era de infeccioso. Cuando me dice que no era allí donde debían cambiarme la cita, y al ver que era infeccioso, reconocí la voz de Marisa, la que me daba las citas para el doctor Elías Cañas. Al decirle que era el quinto número al que llamaba y llamarla por su nombre, ella me reconoce y decide, por sí misma, cambiarme la cita del análisis de sangre preguntándome cuándo me interesaba. ¡Genial!
Después de almorzar y ducharme, ya que el agua llegó aunque con poca presión, duermo la siesta.
Por la tarde me pongo a alisar la parte izquierda del patio no enlosado. A base de pico, pala y rastrillo lo dejo más o menos liso. Esto lo hago poco a poco, por lo que me lleva unas dos horas, al mismo tiempo que riego mi pequeño huerto.
Sobre las siete de la tarde salgo a limpiar el maletero del coche. En mi primer viaje giré rápidamente hacia el sitio donde iba a dejar los escombro y los dos cubos que estaban de ellos llenos volcaron. El maletero se lleno todo él. Tiré lo que pude, pero se quedó muy sucio.
Cuando lo estoy limpiando sale Antonio mi vecino y me ayuda a hacerlo. Al mover el coche de la acera para poder cambiar la rueda, llanta en Guate, llega  a su casa mi otro vecino, Joseíllo, con su hijo Diego. ¡Ya no tuve nada que hacer! ¡Ellos hicieron todo! ¡Gracias, gracias, gracias!
Regué las macetas, me duché otra vez... y llegó Antonio Galán para poner los cristales de la obra de arriba, y, aunque eran cuatro meses después de cuando lo tenía que haber hecho, me gustó que estuvieran por fin puestos.
Cuando estaba haciendo la cena, le escribí de broma a Lourdes Soriano y de ahí salió una cita para comer con ellos en la feria de su pueblo el próximo viernes.
Mi amigo Manolo, el esposo de Fátima, me invita, sobre las 10,19 de la noche, a una ¡Cata de cervezas! para el día 5 de junio en Sevilla. 
Cené arriba, "en la terraza de primavera", ya de noche, con un ambiente ideal, y recordé lo que me había acaecido en el día. ¡Vaya día! 
La cantidad de gente que he encontrado y que me han hecho feliz: Susana, la médica; Antonio y Joseito, mis vecinos; Marisa, la secretaria de infecciosos del Virgen del Rocío, y las otras personas que me atendieron por teléfono;  Antonio, el cristalero; Lourdes, con su invitación a su feria, Manolo, para la "Cata de cerveza". 
Y antes de acostarme decidí poner todo esto por escrito pues es una manera de agradecerle a todos, y a través de ellos al Padre, tanto cariño hacia mí en este día. ¡Todo ha sido gratuidad! Todo ello me invita a la humildad ante tanta generosidad. Gracias Amigos, Gracias Padre.
La terraza de primavera.
¡Hasta la próxima, primero Dios!




lunes, 20 de mayo de 2019

Mi profesor de primaria.

Don Carlos
Estaba en el bar donde quedamos los amigos antes del partido del Sevilla cuando me encontré con él. 
Vive muy cerca. Es su bar de referencia y había bajado a tomarse su descafeinado de la tarde. ¿No es una alegría que aún tenga a mi profesor de cuarto de primaria del colegio de los salesianos de Triana? Lo que somos hoy en día tiene mucho que ver con los profesores y maestros que hemos tenido.
D. Carlos, ya para mí Carlos, es el profesor que no olvidas entre todos los que has tenido. Allí tuve a tres profesores. Todos diferentes. El primero, D. Antonio, era grande, joven y el maestro normal . El que tuve en quinto, y ante la pregunta de mi padre de qué debía hacer yo el próximo curso, si seguir en primaria o hacer el ingreso a bachillerato, le dijo textualmente, ¡delante mía!: "Mire, su hijo no sirve para estudiar" Esta frase, realizada por un maestro, tiene para ocupar realizar toda un crónica.
Y en cuarto de primaria, en el curso 1961-62 lo tuve como maestro. Era joven y su manera de enseñar y actuar con nosotros era muy especial. Nos dedicaba mucha atención a lo que hacíamos y no le pegaba a ninguno, que en aquella época era todo una excepción. Él fue mi padrino de confirmación, realizado en el mismo colegio, algo que siempre le he recordado. 
Carlos llegó a vivir en mi barrio de Juan XXIII dónde yo era monaguillo. También director de uno de los colegios del mismo barrio. 
Lo encontré algunos años después en la toma de posesión de la parroquia de Paradas. Está casado con una paradeña que forma parte de una familia muy querida por mí.
Encontrarme con él siempre es motivo de alegría. Admiro de él muchas cosas. Mi recuerdo me traslada a momentos y sensaciones muy importantes y agradables. Cuando eres niño hay momentos, personas, situaciones, que se te quedan fijadas para siempre. Y mi maestro, D. Carlos, es una de ellas.

Mis ex-alumnos amigos
Chelo, Francisco, Paco e Inma de Arahal estuvieron el sábado pasado visitándome en San Nicolás del Puerto.
Conocí a Paco en el año 1979 cuando llegué de maestro a su pueblo. Hace cuarenta años. Él se quitó en séptimo de EGB porque le ofrecieron trabajar de aprendiz de mecánico. Pero no perdimos el contacto y desde entonces somos amigos. Nos encontramos la semana pasada en Arahal. Me vió de espalda y me llamó. Me dijo que venía este sábado con su mujer y con otra pareja de amigos. 
No es que nos veamos mucho. Pero siempre nos hemos sentido unidos a pesar de la distancia, del silencio o de los rumbos de cada uno. Y es que eso es la amistad. "El amigo ama en todo momento" (Proverbios 17,17) Dice San Jerónimo en su carta 3,6.: "La amistad que puede cesar nunca fue verdadera." Y ello es lo que vivo con mis amigos. 
Puedo decir que entre mis amigos se encuentra muchos que antes han sido alumnos míos y, ya casados, sus familias me consideran y acogen también como tal.
En la primera Comunión de Marta hija de Lola
e Ignacio amigos en la pude compartir  
con ellos
ese gran día junto con el amigo común Edelio.
 En la feria

Cada año la familia se reúne en la feria para almorzar junta. La feria de Sevilla, como fiesta de la ciudad, es un lugar para disfrutar de un gran ambiente lleno de color, de trajes tradicionales, de bailes, de caballos y carruajes bien adornados. Es una feria "preciocista".
Este año ha hecho muy buen tiempo y la feria, excepcionalmente, ha sido toda ella en mayo. 
También es el lugar para encontrarse con los amigos. 


En Ubrique y Ronda

Con Mateo y Rosa en Ronda con la medalla de haber terminado la carrera.
Se celebraba la carrera de los 101 kilómetros en Ronda organizada por La Legión. Mi hermano Mateo se apuntó pues le hacía mucha ilusión participar en ella. Allí quise también estar. 
Y pensando en ello decidí pasar el día anterior con la familia de mi prima hermana Mariquita (DEPA) que viven en Ubrique, lugar de nacimiento de mi padre, y que siempre me acogen estupendamente. Gracias Francisco, Juanfran, Isa, David, María y Pedro.

¡Hasta la próxima, primero Dios!




martes, 23 de abril de 2019

Mes de abril


Este tiempo del año esta enmarcado por la fiesta de la Resurrección.
La Cuaresma, con su carnaval previo, ocupa cuarenta días y desemboca en la Resurrección de Jesús tras la Semana Santa.
En mi tierra todo esto es ocasión de fiesta, de celebración: Es la fiesta de la Vida. 
Y vamos viviendo todo este tiempo paso a paso, cada uno con su ritmo. Y lo vivimos en comunidad, en familia, con lo amigos. Esta crónica quiere hablar de ello.

Semana Santa
La cruz de guía de La Lanzada. Una cofradía
que tuvo que soportar las inclemencia del
tiempo refugiándose durante unas horas en
otra iglesia de su recorrido. Al final pudo
regresar a la suya organizadamente.
El Cristo de Pasión.
En semana Santa las calles de Sevilla se convierte en un templo. La salida de las hermandades en su estación de penitencia hacia la catedral hace que sus imágenes salgan de sus iglesias. Los sevillanos, junto con los turistas, llenan el recorrido. 


Cada uno de los sevillanos tiene su devoción particular en la que puede salir de nazareno, penitente o costalero, o intenta verla como público a lo largo de su recorrido. Normalmente estas devociones provienen del ámbito familiar. Ver la procesión en su barrio es uno de los momentos más especiales de esta devoción.

Al fondo el paso de la virgen de la Esperanza de Triana enfrente de la capillita del Carmen. 

Desde hace años en mi familia hacemos todo lo posible por reunimos el viernes santo por la mañana en la entrada de la Virgen de la Esperanza de Triana. En ese día el barrio está de fiesta y tras la entrada de la hermandad se llena de animación.


Domingo de Resurrección


Ya es un encuentro tradicional el almuerzo familiar del Domingo de Resurrección. Un bonito día para una reunión siempre muy feliz. 














El doctor Elías Cañas

El doctor Elías Cañas García-Otero fue mi médico de infeccioso y falleció en noviembre. En el mes de septiembre me recibió. Lo encontré muy delgado. Y se lo dije. Con una sonrisa sarcástica no le dio importancia. Después de repasar todo mi historial me dijo que nos veríamos después de mi vuelta de Latinoamérica. Pero pensó un ratito y me dijo una frase que no se me olvidó ni por el contenido ni por el tono: "De todas formas nos veremos".
Murió de improviso, tras una enfermedad agudísima y rápidamente mortal. Y, además, a una edad relativamente temprana. Me trataba desde mi primera vuelta de Guatemala. E hizo prácticamente de médico de cabecera. Él me derivó a hematología. Allí me siguen tratando de mi inmunoglobulina M. Y también al endocrino por mi tiroides, que acabaron quitándomelo y que tenía escondido un carcinoma papilar. Era muy "pedagógico" pues te explicaba detalladamente con dibujos la enfermedad. Nunca un médico me había tratado así. 
A su validez profesional añadía su calidad humana. Te hacía sentirte a gusto con él. Tenía una voz profunda y cálida.

Y además era un gran pintor de acuarela. ¡Todo un genio!
Y para todo ello necesitaba tiempo. Las prisas no iba con él. Ni la cantidad de pacientes. Si era la primera vez podría durar la consulta hora y media. Las otras una hora. Y si tenías cita a las 12 o la 1 de la tarde podrías ser atendido a las tres o a las cuatro. 
Un amigo escribió de él: "Elías se opuso con su voz, su carácter y una práctica profesional que no pretendía rescatar la de otra época, porque el aserto era simplemente mentira: nunca hubo tiempos mejores, en términos generales; la buena medicina pública es un desafío actual, obra en construcción. Pero Cronos no aceptó la rebeldía, y resolvió pararle el reloj vital a media partida. Probablemente, porque Elías era mal ejemplo para los demás, en el código de valores del Dios del Tiempo."
Cuando fui a que me viera el que intentaba sustituirle, éste me dijo: "No crea que yo voy a ser como el Doctor Cañas..."  Al terminar la consulta me dije que no podría nunca parecerse a él. Lástima.
Gracias por atenderme y encantado de haberte conocido Elías. Poner esto es hacerte mi modesto homenaje. ¡Nos veremos!
Concentración espontanea en el Virgen del Rocío el día después de su entierro.
Con amigos



Como no tengo mucho que hacer tengo tiempo para compartir en ocasiones con los amigos. He aquí algunos momentos que la vida me ha permitido estar con algunos de ellos en este mes que va a terminar dentro de unos días. 
Amigos de San Nicolás del Puerto, ex-alumnos del IES " Maese Rodrigo" de Carmona, de Sevilla, Arahal y Paradas hemos compartido algunos de estos días y por distintas razones. Unos encuentros son periódicos como el fútbol, las cenas o el almuerzo del lunes santo que ofrecen Jesús y Cristina, y  otros más esporádicos.  











¡Hasta la próxima, si Dios quiere!