lunes, 24 de febrero de 2020

Soledad

Vivir solo no es lo mismo que vivir en soledad

Estoy de acuerdo con esta frase de Jean Paul Sartre. La soledad, en una de sus acepciones, es un sentimiento de tristeza o melancolía. Ella puede ser, y vivirse, como negativo. La soledad es, por lo tanto, una experiencia subjetiva. Estar, vivir, solo no significa necesariamente que uno se sienta en soledad. Es difícil desmontar la creencia de que vivir solo es algo dramático, pero lo que sería dramático es vivir el sentimiento de soledad. O dicho de otra manera si busca la soledad por tu propia voluntad es magnífico, si la soledad te la imponen, o no tienes otra posibilidad, es un infierno.
Esta reflexión lo he  vivido más en este mes en el que he estado enfermo. Vivir solo puede, y lo es en mí, una opción válida. No he experimentado la soledad. 
La felicidad no depende de que tengas a alguien al lado sino que depende de ti mismo, de tu iniciativa, del pensamiento positivo y de tu nivel de bienestar.
De este modo, puedes desarrollar muchas inquietudes y potencialidades en la rutina diaria. Por otra parte, merece la pena que te animes a vivir en positivo, que seas capaz de dar lo mejor de ti mismo y que no por el hecho de estar solo termines encerrándote en ti mismo. 
Hay que aprender a estar solo, a amar el silencio, amar tu propia voz, disfrutar de tu compañía, y sentirse cómodo estando solo con tu propia alma. 
El estar solo revela la mejor versión de nosotros mismos, y nos permite encontrar nuestro verdadero ser. Nos permite reflexionar, meditar, nos permite descubrirnos y conocernos, porque es en ese silencio como podemos escuchar nuestra voz interior. 
La soledad en compañía


Se pude sentir la soledad estando en compañía. Hay que aprender a separarte de aquellas personas que no te permiten ser tú mismo, aquellas personas que no te permiten crecer y evolucionar
En multitud de ocasiones, algunas personas se quedan años y años al lado de otras, que les hace más mal que bien, simplemente por ese miedo intenso a quedarse solos. Prefieren pasarlo mal a dar el paso a encontrarse con ellos mismos. Es esa falta de seguridad y confianza en uno mismo lo que les hace estar angustiados. 
Hoy en día vivimos en lugares abarrotados de personas y estamos increíblemente conectados entre nosotros gracias a las redes sociales. Puede ser que quizá esto no te baste, y te sientas solo por el hecho de estar soltero o vivir completamente solo, pero me reitero que el problema no es ese, sino tu manera de verlo, el diálogo que estás manteniendo contigo mismo sobre ello. Eso es lo que te hace estar ansioso o deprimido, o sentir ese gran vacío interior. Si necesitas a alguien a tu lado para poder vivir feliz esto puede ser algo falso, ya que la realidad nos demuestra que todos debemos dar en nuestras relaciones y ¡qué vas a dar si no tienes nada en ti mismo! 
La buena compañía con nosotros mismos es el soporte de nuestro bienestar. Quien no sabe vivir solo, será difícil que sepa vivir en comunidad. Recuerda que estar solo no es lo mismo que sentir la soledad.

Relacionarse con los demás
Este fue el tema de una de mis anteriores crónicas. Para encontrar el equilibrio personal hay que relacionarse con los otros. Para ello hay que gestionar el tiempo personalmente para también rodearse de gente. La soledad no es buena si la transformamos en un estilo de vida continuo. 
Ábrete al mundo y conoce a gente libre de prejuicios. Hay que recordar que siempre somos para los demás. Para ello debemos ser consciente que todos los seres humanos, vivamos solos o acompañados, somos sociales por naturaleza, nos gusta sentirnos acompañados y sentir que le importamos a alguien o a muchos. Por lo tanto, otro paso es darte cuenta de que hay millones de personas ahí fuera deseando conocerte y tú conocerlas a ellas. Pero has de abrirte. 
No hay que cerrar las puertas a la esperanza de vivir tu vida con ilusión y con felicidad. Para evitar la soledad puedes hacer planes con amigos, tener proyectos profesionales, espacios para el ocio, participar en actividades de voluntariado, practicar la espiritualidad. Saber estar solo es fundamental para conocernos y relacionarnos con los demás, no lo olvides. 

El estar solo es fuente de muchos beneficios:
-Estar solo al menos unas horas al día es necesario. Necesitas aprender a convivir contigo mismo. Para "no estar con mala compañía", como diría Jean Paul Sartre. Si evitas decir que no a lo que no te gusta por miedo a quedarte solo, entonces, tienes pánico a la soledad y eres dependiente emocionalmente. No te preocupes, todo puede mejorar, pero recuerda que el objetivo principal es que tomes las riendas de tu vida. Debes ser claro y exponer tu situación ante ti mismo. Si no te sientes con valor para exponer tus ideas y sentimientos, acude a un experto que te ayude.
-Anota tus pensamientos. La gente huye de la soledad, pero también puede evadirse de sí misma. Prefiere no enfrentarse a sus temores. Apunta en un cuaderno tus pensamientos negativos y reflexiona sobre ellos. Advierte que ideas te asustan y procura pensarlas de otra forma; reenfocarlas. Cuando te asalte un temor, contraréstalo con un pensamiento positivo.
-Trabaja tu autoestima. Realiza lecturas que te impulsen a reflexionar, que te ayuden a tener conciencia de tu situación. Aprende de todo lo que te ocurra.
-Medita. Practica meditación te ayudará a conocerte mejor. Y si eres creyente en Cristo recuerda que Él oraba a su Padre solo: "... con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba" (Lc 5:16) .
-Retoma tus aficiones si las has dejado. Recuerda qué te gustaba, con qué te divertías y foméntalo.
Todo esto puede alejar el sentimiento de soledad, potenciar tu personalidad, aumentar tu felicidad, aportar a los demás de una manera positiva.

La compañía de mis amigos
Durante este mes de enero y febrero he experimentado la compañía de mis amigos que, enterados de mi enfermedad, me han llamado o han venido a visitarme o me han mandado mensajes. Esto no es soledad.


¡Hasta la próxima, primero Dios!








viernes, 31 de enero de 2020

Enero difícil


Comenzar un año, aunque sea algo imaginario, invita a continuar la vida con ilusiones renovadas. La esperanza de lograr algo que se anhela y que, en esta etapa de la vida, se concentra en aspectos muy concretos, la convierte definitivamente en atractiva, pues cada etapa tiene su afán. 

Enfermedades

Comencé el mes con una cirugía menor en la oreja, sin más importancia, en el hospital de Constantina.
Continué unos días después con un episodio, aún no determinado, que me produjo la pérdida del habla y la paralización del lado izquierdo del cuerpo. Esto desapareció a lo largo de unas horas, pero me supuso pasar más de 36 horas hospitalizado. Fue un gran susto que se solucionó positivamente, gracias a Dios. 
Pero lo peor llego unos días después. No recuerdo haberme sentido nunca tan mal. Y no era que tuviera un dolor concreto.
Desde hace unos años padezco de faringitis crónica. Mi garganta es un sitio sensible y tengo dificultad para respirar en lugares fríos y húmedos. Y San Nicolás reúne estas características en invierno. Para ello tengo distintos medicamentos. Y a esos me agarraba tras un semana con un refriado que iba cada vez a más.
Estaba en la cama y no podía respirar, me dolía la espalda, el pecho y la cabeza. Tenía mucha mucosidad. Llenaba la cama de sudor. Y tras unos días no mejoraba y... me quedaba en la cama. Estaba derrotado, como vencido. No decidí nada durante dos días. Estaba en la cama sin hacer nada, sólo, en mi casa, parecía paralizado. Ya, cuando casi no podía más, el tercer día decidí ir a la farmacia para pedir algo que pudiera curarme. Pero para ello debía tener una receta. Y me decidí ir a urgencia a Constantina a diecisiete kilómetros. 
Gracias a ello pude hacer frente a esa situación. Al llegar a urgencia tenía fiebre, aspecto del que no era consciente pero que sería la causa de que la cama y pijama aparecieran mojadas por las noches. El diagnóstico fue  Neumonía Organismo NEOM. Gracias al antibiótico y otros medicamentos voy mejorando.
El malestar por el que se pasa a lo largo de una enfermedad es muy variable. Así lo he experimentado estas semanas. El estadio peor es cuando uno no se da cuenta de su situación y deja pasar los días sin tomar ninguna decisión, dejando que la enfermedad se apodere poco a poco de uno. Y no se es consciente del estado en que te encuentras porque tampoco, en mi caso, no había nadie a mi lado para hacértelo ver y tomara alguna decisión por uno. Esto es achacable solamente a mí. 
Aún, cuando estoy escribiendo esta crónica, no estoy curado del todo, pues me quedan unos días de tratamiento, pero los síntomas han remitido. 
En todos estos episodios debo reconocer el trato y la eficacia del sistema público de sanidad. Gracias a todos los que han estado cercanos en estos días, preocupados por esta situación.
¡ Hasta la próxima, primero Dios!





martes, 7 de enero de 2020

Las relaciones dan felicidad

Días de celebración
La mayoría de las personas están de acuerdo en afirmar que son las relaciones que mantienen en su vida su principal fuente de felicidad. 
Parece que existe en nosotros una predisposición natural a relacionarnos con compañeros de vida, y cuando lo hacemos sentimos felicidad y satisfacción. 
Ya lo dijo el eminente psicoanalista Erich Fromm cuando afirmó: 
“El ansia de relación es el deseo más poderoso de los seres humanos, la fuerza fundamental que aglutina a la especie”.
Las relaciones amorosas y afectivas son una de nuestras principales fuentes de felicidad –si no que se lo pregunten a los enamorados–. 
Es gracias a la pareja, la familia y los amigos que experimentamos las emociones positivas del amor y del afecto, componentes básicos de la felicidad. Pero además, nuestras relaciones suelen ser también una fuente de alegría, de disfrute y de diversión, otros de los componentes de la felicidad.
Cuando hablamos de ser y sentirnos felices podemos fijarnos en el plano material de nuestra vida, y tratar de obtener todo aquello que deseamos. Esto no es una mala estrategia, ya que tener lo que uno quiere, y la ilusión que se siente en el camino de su consecución, son fuentes de felicidad. Ahora bien, si lo que deseamos es una felicidad duradera y con mayúsculas, no podemos dejar de lado sus componentes más básicos, y uno de ellos son la familia y los amigos.
Los investigadores de la psicología positiva han encontrado que prácticamente todo el mundo se siente más feliz cuando está con otras personas porque para los seres humanos las relaciones gratificantes con «compañeros de vida» son una fuente indudable de alegría y felicidad, pero también porque son un antídoto muy eficaz contra los reveses y dificultades que podamos tener que enfrentar.
Durante estas festividades navideñas, en las que suelen abundar las comidas y reuniones familiares, es importante destacar los beneficios que puede conllevar el hecho de compartir momentos con los seres queridos. 
Entre ellos:
* Mantener líneas de comunicación abiertas entre los diferentes miembros. Se trata de una vía para conocer la vida de los demás y poder expresar las situaciones que se viven. En este sentido es un buen momento para anunciar decisiones o acontecimientos importantes en la familia. Esto consolida el sentimiento de apoyo por parte de los miembros de la familia y  fortalece la unión familiar
* Ayuda a los más pequeños a buscar formas de resolver los problemas mediante el diálogo. Fortalece la autoestima de los niños al ver que sus opiniones se tienen en cuenta.
* Se promueve el mantenimiento de la celebración de fechas señaladas entre los más jóvenes.
* Es un momento de felicidad y en muchas ocasiones, de encuentro con miembros de la familia que viven lejos o que no tienen oportunidad de verse durante el año


Me encantan las fiestas que se celebran en torno a la Navidad. Creo que tiene un gran atractivo al girar en torno al Nacimiento de Jesús. Fiestas por todos lados y de toda la gente. 
Es verdad que para algunos, por diversos motivos, no son agradables, al ser días muy señalados, cuando se han tenido malas experiencias en esos días o se vienen al recuerdos a personas queridas desaparecidas. Pasar las festividades acompañados ayuda a sobrellevarlo. 
He disfrutado estos días. Con el encuentro con familiares y amigos disfruto, es siempre un motivo precioso de compartir. Estar  al lado de personas queridas me hace sentir más completo, pues éstas son extensiones de nosotros. Y, aunque es cierto que nos vemos más veces, el hacerlo en está época parece necesario.

Pude estar y compartir con los sobrinos que no vinieron a la celebración de la Navidad del día 25 una semana antes, a mi vuelta de mi viaje a América, en Madrid.

Ese día 25 fue magnífico. Hemos logrado, quizás por el devenir de los años, una celebración casi perfecta. 
La elección del lugar donde la celebramos nos permite estar tranquilos todos pues la hacemos en un sitio en el  que no tenemos que preocuparnos del desarrollo de la comida. Y ello nos permite estar todos más relajados y con una sensación de tranquilidad en lo referente al desarrollo de la misma.




El encuentro en las fiestas es algo consubstancial a la familia siempre que es posible. De lo contrario hay que celebrarlo por separado. Ello no implica no tener el sentimiento de estar unidos.
Los medios hoy nos permiten hacerlo en la distancia. 
Las felicitaciones personalizadas de los amigos -las que se mandan en serie me gustan menos-, te hacen sentirte unidos a ellos aunque estén a kilómetros de distancia, pero no del sentimiento. 

Por lo que a mí respecta me he sentido feliz por estar junto con aquellos que la distancia me ha permitido y me ha hecho más feliz la acogida y presencia de familiares y amigos de siempre. Gracias por los que me habéis permitido todo esto. 
¡Y que en el 2020 nos permita de nuevo el encuentro!

 ¡Hasta la próxima, primero Dios!



Para leer más sobre los beneficios de las reuniones con familiares y amigos: 

lunes, 30 de diciembre de 2019

Siendo reconocido

Volver a Huehuetenango
Dentro de mi viaje de este año Guatemala, y aunque pasé por aquí una tarde previamente, me desplacé a Huehuetenango con motivo de la beatificación del Hermano Miller.

Pasear por la ciudad fue asombroso. Aunque había quedado con unos amigos, lo que me sorprendió fue la cantidad de gente que conocía desde mi estancia de tres años en ella, y aún más las personas que me saludaban con cariño.
Entre las primeras estaban el Cardenal Ramazini, las hermanas Carmelitas, los hermanos de La Salle, la familia Sanz, el doctor Amílcar, los ex-alumnos de la Casa Miller, los profesores y personal administrativo del Colegio de La Salle, amigos de Ixmucané...
Pero sorprendente fue la cantidad de personas que me reconocían en mis paseo por la ciudad: miembros de la comunidad del monasterio, meseros, personal de comercios y de hoteles, acólitos de la catedral, amigos de amigos...
Huehuetenango me acogió siempre bien. Y ahora lo he disfrutado mucho.

Beatificación del Hermano Miller
El hermano James Miller, es  un Hermano de las Escuelas Cristianas de La Salle, que nació en 1944 en Stevens Point, Wiscosin, miembro del Distrito Lasallista de Winona, ahora Distrito de Midwest en Los Estados Unidos Americanos.
James Miller también conocido como Hermano Santiago murió asesinado por la espalda trágicamente el 13 de febrero de 1982 en Huehuetenango, Guatemala. 

Guatemala ha sufrido un largo y tenebroso periodo de represión a través del Siglo XX, con sucesivos gobiernos militares, y con una lucha de guerrillas de izquierda procurando hacerse con el poder. En los 70’s muchos líderes políticos, indígenas, eclesiales y obreros fueron asesinados y varios diplomáticos extranjeros fueron secuestrados y asesinados. Informes mostraban que campañas anti insurgencia estaban destruyendo pueblos y matando a decenas de miles de indígenas.
El Hermano Martín Spellman describió la situación de los guatemaltecos, y en particular de los indígenas, en un artículo de Mission Forum:
"Los Hermanos De La Salle están ayudando a unos jóvenes descendientes de los mayas a recuperar su dignidad y el sentido de estar en su tierra natal... Los Hermanos animan a los indígenas a mantener sus lazos con las costumbres y la cultura de sus ancestros y de sentirse orgullosos de su gran pasado”. 
De acuerdo con informes de Amnistía Internacional, los escuadrones de la muerte semioficiales han asesinado más de 20,000 personas desde 1966. Cada día al borde de las carreteras aparecen entre ocho y diez cadáveres con muestra de tortura. En 1982 un artículo de la revista Sojourners informaba que los escuadrones de la muerte del gobierno habían cometido unos 13,500 asesinatos solo en 1981.

En este contexto es asesinado el Hermano Miller. La razón de su muerte es la opción que había tomado a favor de los desfavorecidos de Guatemala. El mismo escribe unas fechas antes de su asesinato.


Seferino con la reliquia del Hermano Santiago.
“No puedo terminar esta carta sin pedirles sus oraciones por Guatemala (y por toda Centroamérica)” concluía la carta. “El nivel de violencia aquí está alcanzando proporciones espantosas (asesinatos, torturas, secuestros, amenazas, etc.) y la Iglesia está siendo perseguida a causa de su opción por los pobres y desposeídos. La población indígena de Guatemala, atrapada e indefensa entre el Ejército y las fuerzas rebeldes que operan en el país, lleva el peso de la violencia. Personalmente estoy harto de violencia, pero sigo sintiendo un fuerte compromiso para con los pobres de América Central.”
Así cuenta uno de sus hermanos su asesinato:

“Algunas cosas están muy claras. Los tres hombres que lo asesinaron, parecen haber estado rondando cerca de la esquina del Centro Indígena mientras el Hno. Santiago y un joven estaban trabajando en la pared de la casa... El Hno. Santiago mandó al joven dentro a buscar alguna herramienta... los asesinos corrieron... y abrieron fuego. Parece que le dispararon seis veces. Algunas balas lo atravesaron y otras pueden estar dentro del cuerpo. Una de las balas era explosiva y esa debe haberle causado la muerte. También se le rompió un brazo, no por las balas sino por la caída. Ningún policía apareció durante los siguientes 45 minutos”.
El Papa Francisco emitió el decreto de Martirio en noviembre de 2018.

La celebración de la beatificación fue muy importante para la ciudad y diócesis de Huehuetenango. Fue presidida por el cardenal José Luis Lacunza, obispo de David en Panamá, acompañado por el obispo de la ciudad y recién nombrado cardenal Álvaro Ramazini junto con el episcopado de toda Guatemala. Participó un número importante de los miembros de la congregación de La Salle de Centroamérica así como de la comunidad católica de Huehuetenango (sacerdotes, religiosas y laicos). Entre ellos estaban antiguos alumnos de la Casa Miller y del Colegio de La Salle. 
Con Sefe, vestido con su traje típico de Todo los Santos, Rinelson y Evelio.
Antiguos alumnos de la Casa Miller. Uno es de etnia Man, el del medio Q'anjob'al
y el otro Jakalteko. Todos mayas.

En mi estancia en esta ciudad tuve una relativa relación con los hermanos de la Salle así como con los alumnos de la Casa Miller. Con algunos de ellos he mantenido, y mantengo, una estrecha amistad a lo largo de estos años. Me encantaba la tarea que hacían los hermanos de La Salle al permitir a muchachos indigenas alcanzar una educación superior a la que le permitiría la situación económica familiar. Algo muy parecido al que hacíamos en Ixmucané con las chicas. Se daba el caso que a la vez había hermanos de las chicas en esta casa. 
La figura del hermano Miller me atrajo desde que conocí cómo había desarrollado su trabajo pastoral que le había llevado al martirio. Por ello tuve mucho cuidado de que mi estancia en Guatemala coincidiera con su beatificación.
Aproveché esta estancia en Huehuetenango para reunirme con amigos. Pasé un día magnífico con la familia Sanz y sus amigos entre los que se encontraba mi amiga Colocha. Con ellos compartir una paella muy original.

Y continué mi viaje
Aún me quedaba una semana de estancia en Guatemala. Volver a la playa, objeto importante de mi viaje, lo tenía previsto. La asistencia a la beatificación me hizo interrumpir mi estancia. Esta vez fui con mi amigo Danilo, profesor del colegio La Salle, y con el que el año pasado viajé a El Estor.

Danilo preparando unas conchas crudas como aperitivo en la cocina del hotel.

Un verdadero placer ir a Tilapa. La estancia en la playa me recupera en todo los sentidos. Mis sensaciones ya las expresé en la anterior crónica. Al repetir me hizo sentir aún mejor. 
Pasar otra vez por Xela,  y encontrarme con amigos de hace años, me hizo ilusión.  
Con Jose Manuel Sanz en Xela
Con Hugo, amigo de Huehuetenango, en la capital


Así como, ya en la capital, encontrarme con Enmanuel ex lasallista. Solemos quedar cuando estoy en Ciudad de Guatemala. Esta vez me llevó a una parte de la capital que no conocía: Ciudad Cayalá. 
Han sido unos días maravillosos. Me sirve mucho esta visita a este querido país. Muchos de amigos desean visitarme. No todos pueden pagarse el pasaje. Siempre los tendré presentes. 

¡Hasta la próxima, primero Dios!

Rosa de la Paz del Palacio de la Cultura.
Esperanza de que un día en Guatemala haya equidad.









sábado, 21 de diciembre de 2019

Guatemala, siempre única

Siempre Única

Será porque llegué voluntariamente hace seis años con la mejor de las predisposiciones. Será porque estuve realizando una tarea, totalmente distinta a lo que hacía anteriormente. Será porque me marcó el objetivo de la Asociación Ixmucané en la que estuve, que me permitió conocer in situ la realidad social del departamento de Huehuetenango. Será por la cantidad de amigos que hice, y que he percibido en esta última visita. Será por el precioso y exuberante país que me rodeaba, y que pude conocer detalladamente. Será porque los astros estaban alineado para que fuera todo positivo... que GUATEMALA está, a pesar de todo lo que en ella hay que cambiar, profundamente incrustada en mí. Y por ello vuelvo cada vez que puedo.

La Capital
Llegar a Guatemala es llegar casi a mi casa. Ver a Sergio recibirme en el aeropuerto con todo el calor del mundo. O a Mervin y a Flor saludarme con cariño, y llamarme por mi nombre, cuando llego a la recepción del Hotel Sevilla de la capital. O al encargado de la peluquería  Kingsbarber y a Enrique, el barbero, recibirme con tanta atención nada más llegar... hace que todo te sea familiar, te sea conocido.
En Guatemala capital estaba, para pasar unos días conmigo, mi querido amigo, e ahijado de promoción, Pheter. Con pocos días para poder atenderme, debido a que tiene dos tiendas en Río Dulce y se encuentra allí su esposa, estuvimos paseando por la capital por sitios conocidos. En los primeros días de mi llegada realizo lo que es la programación de mi estancia que no puedo hacer desde España. Además de dejar la ropa que traje para EEUU, y que no me sirve para Guatemala, a cuidado de Sergio, llamo a aquellos con los que voy a compartir mi viaje. Siempre hay imposibilidades de última hora. Y debo rehacer mi programación. 

Cuílco
Uno de los cambios que tuve que hacer me llevo a Cuílco con mi amigo Austin, pasando por Huehuetenango donde estuve almorzando con la familia del Doctor Mynor. Siempre una felicidad encontrarme con ellos.
Me marché con mi amigo destino de su pueblo que estaba celebrando las fiestas patronales en honor de San Andrés. 
Y él, invitado por mí para esos días, me propuso que fuera yo el que me desplazara.
Música a cargo de un grupo de Mariachis de la contigua nación mexicana que tiene frontera con Cuilco.
Mucha gente por todo sitio y también buen recibimiento por todos aquellos a los que conocí amigos de Austin. 
Señora poniendo velas en la parroquia de Cuílco
Tilapita
Destino más que elegido por mí de Guatemala es la playa de Tilapita que se encuentra en el departamento de San Marcos, municipio de La Blanca, sobre el Océano Pacífico. 

He estado ya muchas veces en esa playa. D. Alex, dueño del hotel Pacific Mar, me recibe con alegría. No es que haya muchos clientes, pero ya es un amigo. 
Esta vez estuve en dos ocasiones en la playa de Tilapita. Hay que llegar a ella, tras unas cinco horas desde Xela, por el puerto para coger una lancha que nos lleva hacia la isla donde se encuentra el hotel, en pleno manglar. Reconocí a mi llegada a Misael, un lanchero al que conozco desde mi primera venida a este lugar. 
Tilapa pertenece a la reserva Biológica de Manchón Guamuchal, el cual constituye un refugio y al mismo tiempo lugares de paso para aves migratorias que viajan desde el norte de América. La playa esta limpia de todo residuo humano. Siempre esta sola de bañistas. Y tiene una extensión de kilómetros y kilómetros de arena fina. Es un lugar muy relajante. Y sus aguas están templadas como corresponde a estas latitudes. En fin tiene todo para hacerme feliz. 
El poblado, con sus calles de arena, es muy acogedor. Uno tiene sensación de seguridad, lo que es mucho en este país. Doña Cancho, en su tienda-bar, también me recibe con un: "Ya hace tiempo que no lo vemos". Exactamente un año.

La primera ocasión que vine viajé con Evelio. Un ex alumno de La Salle y residente de la Casa Miller. No había tenido la ocasión de estar ni hablar mucho con él. Sabía que coincidí con su hermana en Ixmucané. Vive en las montañas de los Cuchumatanes, en una aldea de Santa Eulalia. De su pueblo a Hueheutenango se tarda cuatro horas. Se acercó a Xela donde yo estaba. Él no conocía el mar. Lo vió y le encantó. 
Así como aprender a dar las primeras brazas nadando en la piscina. Estar con él me hizo descubrir una persona encantadora que sabe muy bien lo que quiere y que mantiene siempre una actitud magnífica. Y eso es mucho.

Después de tres días, y tras pasar uno en Xela, nos fuimos a Huehuetenango para asistir a la beatificación del Hermano Miller. Pero eso será objeto de la próxima crónica.
¡Hasta la próxima, primero Dios!