Llevar a mis amigos a visitar la Alhambra es para mi una obligación y un gozo. Esta vez creo que lo he hecho mejor que otras veces, pues he podido disfrutar de la ciudad de Granada al reservar, para dos noches, un apartamento en ella. Juan Manuel Saenz, guatelmateco, fue el amigo en cuestión. La Alhambra, la calle del río Darro, la Catedral, el Panteón Real, sus calles y bares, bien merece esos días.
La visita a la Alhambra fue espectacular. Me gustó muchísimo algo que no había visitado en mis anteriores visitas. El Museo de la Alhambra (anteriormente llamado Museo Nacional de Arte Hispanomusulmán) se encuentra ubicado en el ala sur de la planta baja. Alberga objetos, enseres, libros y restos arquitectónicos del arte hispano musulman datados desde mediados del siglo VIII hasta los últimos años de la cultura nazarí, fruto de excavaciones hechas en la propia ciudad de Granada y de donaciones de otros puntos.

Uno de los objetos más famoso es el llamado Jarrón de las Gacelas, obra maestra de la cerámica nazarí. Fue realizado en periodo nazarí, en época del sultán Muhammad V, hacia 1370-80, en los talleres nazaríes de la ciudad palatina de la Alhambra, para su uso decorativo en alguna de la qubbas (espacio inferior de las cúpulas). Durante varios siglos estuvo ubicado a la intemperie, lo que ha dejado su huella en el jarrón. Presenta diferentes motivos decorativos que se muestran sobre fondo blanco en azul y dorado.
En su contorno se repite en una franja epigráfica en cursivo las palabras “la felicidad y la prosperidad”. Las cuatro gacelas que aparecen en su cuerpo dan nombre a esta obra cumbre de la cerámica medieval. Curioso que durante mucho tiempo estuvo situada al aire libre.
¡Hasta la próxima, primero Dios!
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