Volver a Xela, pasando una noche en la capital, tras mi viaje a México, es encontrarme con una cierta tranquilidad. Como ya dije en cada ciudad me suelo quedar en el mismo hotel. ¡Bueno si me tratan bien! En la Capital cambié del hotel Sevilla al Pring, porque cambiaron de personal y ya no era lo mismo.
Del 1 al 4 he estado en el hotel "Kasa Kamelot". En este viaje es la tercera vez que paso por aquí y no será la última. Ya me conoce el dueño, Jorge, y los encargados me suelen tratar demasiado bien.
Es es una ciudad y también la cabecera departamental del Departamento de Quezaltenango, destacada por su notable importancia histórica y su riqueza cultural y reconocida por ser una ciudad educativa, además es un destino turístico guatemalteco. Los edificios del centro histórico son muestran de una decadencia clara de esta ciudad. Es verdad que entre el terremoto en abril y la erupción del volcán Santa María en octubre, los dos en el 1902, la ciudad quedó bastante arrasada.
En estos días he pasado bastante frío. Ha llegado a estar la ciudad a menos dos grados. De todos es conocido que Xela es muy fría, pero he notado esta bajada de temperatura y mis pocas ganas de salir por la noche.
Estar en Xela me encanta. He dedicado estos días a pasar por las partes que o conocía menos o no conocía. He ido andando a la zona que le llama la Democracía. He estado en grandes centros comerciales. Saliendo de uno de ellos encontré en el suelo tumbado junto a unos perros a una persona. Me impactó muchísimo. Es la pobreza que nos rodea. Son los sin techos. Son los sin nada y a lo que no se les da ninguna solución. Es la dignidad pisoteada. ¡Increíble!
Y me he acercado hasta el cementerio que está bastante cerca de lo que es el centro de la ciudad y, por lo tanto, de mi hotel. Me lo habían recomendado y he acertado en ir.
Ya mañana tomaré el bus que me llevará, Dios mediante, a Coatepeque y, más tarde, hasta La Blanca y a Tilapa, mi destino durante diez días.








































