domingo, 19 de abril de 2026

La copa del Rey

Fue toda una sorpresa cuando Carlos Martín me dijo que venía a Sevilla a ver la final de la Copa del Rey. Es "Atlético" desde que lo conocí, hace ya más de cuarenta años, durante mi estancia en la Comisión Permanente del Movimiento Junior en Madrid. Bueno lo conocí en Tenerife ya que se habían puesto en contacto, tanto él como su hermano mellizo Jorge, con el Junior de la isla, mientras hacían la mili allí. Ya después nos seguimos viendo durante los tres años que viví en Madrid y desde entonces sigue nuestra amistad. Sus venida aquí, mis encuentros con ellos allí, las llamadas... han ido consolidando una amistad duradera. 

Venía con su hijo Javi. Otro gran seguidor del Atlético. Adelantaron su venida para pasar un día conmigo. Llegaron a San Nicolas, pasaron la noche y me fui con ellos a Sevilla. El ambiente era ideal. Fuimos andando desde La Cartuja, donde estaba su hotel, hasta Triana donde almorzamos. La Alameda era una fiesta. Una multitud roja y blanca y azúl y blanca. Entre mezclados sin ningún problema. Sevilla relucía con un tiempo ideal. 

Paramos en el bar de Jorge, el uruguayo. Es magnífico llegar a un lugar donde eres bien recibido. Tomamos unas cervezas, nos paramos en el Blanco Cerrillo para comer unos boquerones y paseamos por la avenida de La Constitución entre los aficionados de los dos equipos. La ciudad estaba esplendida.

Almorzamos en La Primera del Puente, que había reservado, enfrente de la Torre del Oro. Un buen lugar que ofrece unas vistas magníficas. Despúes, y tras un roncito en la calle Betis, ellos pidieron un taxi y yo volví a  Juan XXIII. Por la noche vi el partido con Felix. Por la mañana volvimos a San Nicolás y ellos siguieron a Madrid por la Vía de la Plata.

Es una suerte tener amigos. Entre los amigos que tenemos hay siempre algunos que formarían parte dela llamada "Familia Elegida". No hace falta vernos, ni hablarnos continuamente. Construir una amistad duradera va más allá de compartir intereses o pasar tiempo juntos. Una amistad duradera se basa en valores sólidos, en la reflexión sobre lo que realmente valoramos en una relación, y en comportamientos que fortalecen el vínculo a lo largo del tiempo.
La amistad es un pilar fundamental en mí, en nuestras, vidas. Es una conexión que va más allá de la compañía ocasional. Un amigo genuino es aquel que nos acepta sin máscaras. En las amistades duraderas, encontramos un refugio donde podemos ser nosotros mismos sin temor al juicio. Pasar un día con Carlos y Javi ha sido todo un placer personal. Gracias a ellos y besos a María del Carmen y a María.

¡Hasta la próxima, primero Dios!


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