miércoles, 22 de octubre de 2025

Tendido en el suelo



Ahora ya he embarcado en el avión que me llevará de Ámsterdam a Los Ángeles. Estamos rodando por la pista. No hay nadie en el asiento de en medio lo que hará el vuelo un poco más cómodo. Llevo de viaje desde las siete de la tarde de ayer. El AVE llegó más o menos a su hora. Yo no tenía prisa. Sobre las nueve menos cuarto estaba en Madrid. Hice un buen viaje. En Madrid tomé dos cercanía. Uno me llevó a Chamartín, dónde paró, y al lado, cogí el del aeropuerto. Iba casi vacío. Allí me comí los croissant que traía de casa. Esa fue mi cena.
Llegué a la T2 en el bus interior que recorre todas las terminales, pues el cercanía te lleva a la T4, sobre las doce menos cuarto de la noche. Allí pasé tres hora y cuarto sentado y tirado en el suelo. Creo que dormí, en intervalos, una hora.
Sobre las tres se abrió el local de servicio de sillas de ruedas. La había solicitado para todos mis vuelos. Es un placer. Te recogen, te llevan a hacer la facturación, te acercan al control de equipaje, al de pasaporte, por caminos diferentes al resto, hasta la puerta de embarque. Si tengo que comparar, el de Holanda es mejor que el de España. Aunque ninguna queja. Además me libré que el perrito policía lamiera mi ordenador.
Pasear sentado por todo el aeropuerto de Ámsterdam durante veinte minuto es algo reconfortante.
No creo abusar de este servicio, mis deditos de los pies me lo agradecen y mi estabilidad también.
En el avión que me trajo a Ámsterdam, con el zumo de naranja que me dieron tomé las pastillas de las seis de la mañana. Ahora son las diez cuarenta y cinco y me he tomado las pastillas de cuando me levanto.
Me quedan diez hora de avión hasta Los Ángeles. No me supone ningún problema. Silencio, dormir, meditar, películas, comer... lo que hago normalmente en mi casa.

¡Hasta la próxima, primero Dios!

Esta crónica no la pude subir cuando la escribí porque no tenía Internet. La subo en el hotel 6 de Los Ángeles, cuando debía estar en Cleveland, a las catorce horas y quinces minutos, cinco de la mañana aquí, del día veintidós. 

lunes, 20 de octubre de 2025

Y dando tres pasos echó a andar.

Sigo ahogado al escribir esto. ¡Y sudando! Hace cinco minutos salía el AVE. Di tres paso por el pasillo y echó a andar. Hice la cola para entrar al andén en la estación de Sevilla. Pasé el control y llego a mi vagón, el ocho, y a mi asiento, el 10 D. Tengo los papeles del viaje un poco revueltos ya que la del control me decía que el boleto era del 5 de noviembre. ¡Ya me puse nervioso! Me  aparté. Y caí. ¡Claro era el de vuelta! 
Le di la vuelta al papel y estaba el de ida. Ufff!!!. Ya todos los papeles del viaje estaban revueltos.
Los echo a mi asiento, subo la mochila, pongo la otra pequeña en el asiento, me toco los bolsillos y... no siento mi cartera.
Vuelvo a revisar mis bolsillos y nada. Estoy dentro del vagón.
Como con el jaleo del billete dejé las mochilas y la chaqueta en el suelo pensé que estaría arriba, donde el jaleo del billete. Salgo. Les digo a los de la garita, el control que existe en el andén, que subo a ver si la encuentro y arriba no hay nada.
Pienso cuando la usé por última vez, y me acuerdo que viendo a la estación, saqué dinero en el cajero del Santander en Rochelambert. ¡Pues es posible que esté en el taxi! Había llamado a teletaxi y le pedí al taxista que parara allí.
Llame al operador de teletaxi, me identifiqué, expliqué lo que quería, y me puso en espera. Al rato me dice que ya había hablado con el taxista, que este la había buscado y encontrado, y que en 8 minutos estaba en la estación. ¡Qué alegría!
Veo mi reloj y eran 18,38. El tren salía a las 18,55, pero cierran el acceso al tren cinco minutos antes. Me quedo en la salida de Santa Justa a ver si viene. Y no llega. ¡No puedo irme sin carnet de conducir, sin tarjetas bancaria, sin DNI!
¡No puedo elegir! ¡Debo quedarme! ¡Y tengo que ir al vagón a recoger las cosas! ¡No pueden irse con el tren! Voy corriendo hacia el andén, recojo las cosas de mi asiento. Las dejo en la garita para poder correr más y ver si ha venido el taxista. Veo casi imposible comenzar el viaje. Y eso significa perder todo los vuelos. Otra vez ligero hacia arriba. Veo a las chicas que me pidieron el boleto y me dicen que van a cerrar el acceso. Les digo que voy a ver si está el taxista. Llego a la salida y veo un taxi con las ventanas abiertas, pero sin conductor. Me vuelto y él me hace señales viniendo hacia mi con la cartera en la mano. Veo mi reloj y ya quedan menos de tres minutos para salir.
La cojo, le doy las gracias y vuelvo corriendo. Recojo las mochilas y me dice la azafata de la garita que me meta por la primera puerta. Entré y dando tres pasos, por el pasillo, el tren comenzó a andar. Mi reloj, que no uso nunca, estaba adelantado cuatro minutos.
Ahora estamos pasando por los túneles de Sierra Morena. Hace una hora que comencé este viaje. Espero que continúe un poco mejor de lo que ha comenzado.
¡Hasta la próxima, primero Dios!

Subida sentado en el suelo de la terminal 2 a las 2,30 de la madrugada en Barajas.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Mensajero de un deseo

A raíz de un video de Facebook, que se viralizó entre mis amigos, en el que una persona, al que no conozco, se planteaba por qué San Nicolás del Puerto no estaba hermanada con la ciudad de San Diego de California y le pedía al alcalde de esa población de EEUU que aceptara ese deseo, me planteé lo siguiente: llevar al ayuntamiento de esa ciudad norteamericana la solicitud de nuestro ayuntamiento de iniciar los tramites para se hiciera realidad. Y que esa solicitud estuviera acompañada del apoyo de nuestra hermandad matriz.


Estoy preparando mi viaje a EEUU con ocasión de la boda el día veinticinco de octubre de un amigo en Atlanta. Ese viaje lo he ampliado, por pura voluntad de conocer el oeste de ese país, a Los Ángeles, San Francisco y San Diego. Y por ello la posibilidad que vi de hacer llegar al ayuntamiento de esa ciudad de una solicitud formal de hermandad entra las dos ciudades. 
Ya están en mi poder esa solicitud que presentaré en el registro de la municipalidad de esa ciudad.
Continuaré subiendo crónicas de este viaje y de esa misión que me encanta.


¡Hasta la próxima, primero Dios!

Marrakech



Marrakech es, junto a Mequinez Fez y Rabat, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. La ciudad posee el mercado tradicional (Suk) más grande del país y una de las plazas más concurridas de África y del mundo, Djemaa el Fna. Cuando la visite en el año mil novecientos ochenta y siete, hace ya años, la vi muy diferente a esta vez. En la plaza habían acróbatas, cuenta-cuentos, vendedores de agua, bailarines y músicos, encantadores de serpientes.
Hoy la he visto diferente. Por la noche, la plaza se sigue llenando  de puestos de comida, convirtiéndose en un gran restaurante al aire libre.
He ido acompañado por amigos de Paradas y de La Campana. Llegamos el sábado por la mañana y salimos el lunes por la tarde aprovechando el puente del Día Nacional de España. Nos hemos quedado en un Riad en el ciudad vieja. La ciudad vieja, protegida por un cordón de bastiones hechos de tierra roja que encierran un laberinto de callejuelas y palacios, mercados y mezquitas, cúpulas y minaretes. 
La Medina de Marrakech ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985, siendo actualmente uno de los lugares de visita obligada. Su corazón es la gran plaza Jamaa el Fna, al norte de la cual se abre el laberinto de los Suks (mercados tradicionales, a menudo descubiertos). 
Siguiendo hacia el norte se encuentran la mezquita y madraza de Ben Youssef y el museo de Marrakech. Al sur de la plaza, en cambio, a lo largo de los siglos se han instalado los gobernantes de la ciudad. 
Hoy la zona está dominada por el Palacio Real, erigido sobre las ruinas de los precedentes palacios almohades, que ocupa una vastísima área rodeada de murallas (la llamada kasbah, que significa ciudadela fortificada) y no está abierto al público.
Pasear por medio de las infinidad de callejuelas llenas de tiendas dedicadas a la venta de productos típicos marroquíes, comer en restaurantes con comidas exquisitas y bien condimentadas, asistir a espectáculos típicos,  buscar terrazas donde vendieran cervezas, visitar algunos palacios y otros monumentos han ocupado nuestros días. 

¡Hasta la próxima, primero Dios!





miércoles, 1 de octubre de 2025

Un Dios hecho pequeño

Hoy es el día de Santa Teresa del niño Jesús. Y en la misa se ha recordado  un frase que explica muy bien quién es Dios. Dice más o menos así: "¡Yo no puedo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mí… ¡Yo lo amo! ¡Pues él es solo amor y misericordia!" Expresa la idea de que el amor y la misericordia de Dios se manifestaron de forma tan humilde en su encarnación y vida que no hay lugar para el miedo. Al contrario ante Dios debemos tener valentía, calma, tranquilidad, confianza, fe, esperanza, amor.

¡Cómo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño! ¡Qué tipo de Dios es este! Con el papa Francisco sabemos bien que Dios es Padre, y que nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre; por lo cual no hay motivo para tener miedo de Él. 

Para tener una fe que no se base en el miedo, sino en la confianza, en el amor y en la esperanza, es importante cultivarla a través de la vivencia en una comunidad que viva y transmita este Dios que es amor, de una presencia  personal ante Él ser constante en la cercanía a la palabra de Dios y, sobre todo, de la práctica de actos de amor hacia le prójimo, en especial, a los empobrecidos, buscando en todo momento la justicia y la verdad. Como nos recordó el papa Juan XXIII, la verdad requiere el reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales de todas las personas y naciones, mientras que la justicia implica el respeto a los derechos ajenos y la equitativa distribución de recursos.

Recibimos un don del Espíritu que nos recuerda cuán pequeños somos ante Dios y su amor, y que nuestro bien está en abandonarnos con humildad, con respeto y confianza en sus manos. Esto nos hará entender que Dios esta en nosotros para ser su presencia en el mundo.

¡Hasta la próxima, primero Dios!

martes, 30 de septiembre de 2025

Acabando septiembre

Estamos en el último día del mes de septiembre. Este mes pasado me encanta. Ahora que ya estoy jubilado y antes cuando comenzaba el curso tanto en el Instituto como en la parroquia.

En el instituto el día uno del mes de septiembre llegábamos todos los profesores. Los que ya estábamos y los que se incorporaban de nuevo. La bienvenida a estos me parecía un momento muy particular.  Algunos ya venían de IES anteriores, pero otros venían por primera vez, tanto interinos como los que había aprobado la oposición  y se incorporaban por primera vez. A todos intentábamos estar más tiempo con ellos, enseñándoles el instituto, dándole el horario, tomando un desayuno con ellos. Esos días, sin escolares aún, eran muy importante para la buena marcha del curso.  

En la parroquia, aunque diferente lógicamente, era un tiempo para programar el curso desde el Consejo Pastoral presentando la esquema de la programación general del mismo, el calendario, y proponiendo desde ella que cada grupo elaborara su propia programación. Las reuniones con los padres de los diferentes grupos de catequesis o del junior era también un momento muy especial, igual que las primeras reuniones con los grupos de confirmación, de catequistas o de las diferentes comunidades.

Me gustaba este mes de septiembre. El recuerdo lo vivo como muy cercano aunque sea lejano en el tiempo. 

Pero este mes de septiembre, lo he vivido relajado y a la vez muy intenso. He estado unos días en la playa, con mis amigos Amparo y Salvador. Me he acercado varias veces al pueblo de al lado, Las Navas de la Concepción, en los que tengo muy buenos amigos. Allí participé por primera vez en la procesión de la Virgen de Belén por las calles del pueblo. También disfruté de visitas de diferentes amigos.

Pero lo que me ha ocupado más tiempo es en la programación de los viajes que haré en octubre, tanto el de Marrakech como el que haré a EEUU. Para el primero tuve una reunión con todos los participante en Paradas. En Marrakech ya he estado. Es mejor decir esto qué: "ya lo conozco". No se conoce en totalidad una ciudad. Y cuanto más grande es sería más atrevido decirlo. Creo que me encantará estar de nuevo en ella. 

Y en EEUU tengo una programación muy intensa para los quince días que estaré allí, pero he disfrutado mucho. Se disfruta preparando un viaje investigando el destino, como llegar, cuantos kilómetros haré, buscando boletos de bus, alquilando el cocha, buscando los hoteles, creando un itinerario equilibrado que combine planificación y flexibilidad, organizando la logística y presupuesto con antelación, y manteniendo una mentalidad abierta para afrontar imprevistos. Además, planificar la ruta, preparar adecuadamente el equipaje. En fin hacer que la preparación sea parte de la experiencia del viaje.

Viajar te causa muchos placeres desde el comienzo en el que eliges destino y te estás imaginando allí. . Te imaginas los paisajes, la cultura, los lugares por los que perderte y por que no, la aventura improvisada. En el transcurso en el que estás preparando un viaje también se disfruta mucho descubriendo cosas que quieres ver. En mi caso es en el Cañón del Colorado. Yo leo mucho sobre mis destinos en internet y me encanta ir descubriendo cosas mientras leo artículos y blogs de otros viajeros que han estado allí. Esto para mi es fundamental, la ayuda de alguien que haya estado en los lugares que yo voy a visitar y los consejos que pueda coger de cada uno de ellos. También estar desde antes de ir con los amigos a los que voy a ver en este viaje. Y en concreto poder estar con Alex en su boda, motivo de mi viaje a EEUU. 

En las fotos algunos momentos que he vivido en este mes de septiembre.




¡Hasta la próxima, primero Dios!


jueves, 18 de septiembre de 2025

En este blog intento mostrar lo que vivo, siento, deseo, pienso... Hay otros aspectos que proceden de lo que existen en el mundo que intento no poner por escrito, salvo lo que afectan directamente. Quizás, y sin quizás, no deja de ser un acto egoísta, pues afectan a la Humanidad, y por tanto, me afectan a mí.
Acabo de leer que el ejército israelí, el miércoles, advirtió al medio millón de civiles que todavía permanecen en el área que se vayan en 48 horas y ha intensificado los ataques aéreos y con drones y el fuego de artillería. 
¡No, no puede ser! Así no se debe actuar. Atacar a una población civil es un delito. El Derecho Internacional Humanitario (DIH), también conocido como el “derecho de la guerra”, protege a las personas que sin participar en las hostilidades, sufren directa o indirectamente los efectos de la guerra. Salvar vidas y aliviar el sufrimiento humano son los principales objetivos de estas normas que son universales y han sido ratificadas por la mayoría de estados de los cinco continentes.
No, Israel tiene todo el derecho, como todos los estados, de defenderse; pero no puede, queriendo acabar con Hamas, atacar a todos los habitantes de Gaza. No, no debe. No hay justificación ninguna. Es como si el gobierno de España para acabar con ETA hubiera bombardeado Bilbao o San Sebastián. Desde ningún punto de vista es aceptable. ¡No!


¡Hasta la próxima, primero Dios!