domingo, 22 de marzo de 2026

Teatro sobre San Diego

Excepto en quinto de bachillerato en el Martinez Montañez y una obra en el Club de Juan XXIII, no he hecho teatro. En la primera tendría unos quince años y la segunda unos dieciséis. Estas experiencias me confirmó, y se me quedó grabado en lo más profundo de mi ser, que no era lo mío. ¡Y lo cumplí a rajatabla! Solo dirigí, como profesor, algunas obras en el colegio o en el instituto.

Hace como un año y medio, o más, la hermana Eva, una religiosa que está en el pueblo, me propuso ser narrador de una obra de teatro sobre San Diego. San Diego es más que un santo en San Nicolás, pues además de ser natural y patrón del pueblo, es parte de la esencia del mismo. Todo ronda alrededor del mismo: nombre de personas, de equipo de futbol, de instituciones... La fiesta del pueblo es el día de San Diego, la romería se realiza en torno a San Diego en su ermita. La hermandad tiene un lugar preeminente en la localidad de una manera ostensible. ¡San Nicolas es San Diego!

De ser narrador, cuando el actor elegido para ser el ermitaño dijo que no, la hermana me propone tomar su puesto.  Y en un momento de debilidad, y por no desairarla, dije que sí.  Debo de manifestar que ha supuesto un gran esfuerzo para mí. Aunque me alegro mucho de cómo ha salido, no desee nunca hacerlo. ¡No he disfrutado haciendola! Eso sí he intentado hacerlo lo mejor que sé. Dije que sí también porque comprendí que en el pueblo no había mucha gente dispuesto para hacer la representación. De hecho algunos hacen dos papeles y, uno, tres. 
El guión recorre toda la vida de San Diego. Así hay un San Diego niño, uno adolescente y otro mayor. Por no encontrar gente que lo representara, éste hizo también el papel de San Diego adulto. Entre los actores ninguno había hecho teatro nunca. Todos son personas del pueblo, que nadie imaginaría que pudieran subirse a un escenario. Esto también influyó en mi decisión. Con todo ello éramos veinte personas haciendo de actores, además de seis técnicos. Ese número, para el pueblo, es algo importante.
Mi papel era el ermitaño que recibe en su ermita al adolescente Diego que desea unirse al ermitaño en su vida de soledad y de caridad con los necesitados. De él recibe esa formación, ese ejemplo, que iban a ser las cordenadas de su vida: el amor de Dios y a los hermanos. Jesús, el San Diego adolescente, tiene dieciseis años. Hace un papelazo, como todos los actores, a pesar de ser neófito en el escenario. 
Pasado un tiempo con el ermitaño, y en busca de realizar plenamente lo que había descubierto en él, Diego encuentra a un franciscano y decide seguir la orden franciscana.
La vida de San Diego es un seguimiento contínuo de lo que encuentra en los seguidores de San Fracisco, destacando por su seguimiento de Jesucristo y su consecuente entrega a los demás allí donde se encontrara. Y todo ello, con los milagros atribuido a él, es lo que se va desarrollando, escena por escena, en la obra. 
Momentos importantes también es su muerte y su funeral. En todo momento hay escenas muy impactante que hizo despertar sentimiento muy fuerte entre el público, llegando a pornerse en pie y aplaudir, en varias ocasiones del desarrollo de la misma. 

La preparación, los ensayos, se ha dilatado en el tiempo. Han sido varios meses de ensayo. Muchas ideas de los participantes han completado la obra. Hemos tenido la ayuda de Santiago que nos ha ayudado en la dramatización y en general de la dirección de la misma. Eso le ha dado un gran valor añadido. Los técnicos han dado lo mejor de cada uno. Las hermanas han sido también una ayuda, un sosten y un empuje para que se hiciera realidad.  En resumen, gracias a muchos ha sido posible el "éxito" de la representación.

¡Hasta la próxima, primero Dios!



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