La emigración es tan antigua cómo la humanidad. Ya la Biblia, en sus primeros relatos, les recuerda a los israelitas: "Entonces tú también debes amar al inmigrante, porque fuiste inmigrante en la tierra de Egipto." DEUTERONOMIO 10:19.
Si los pueblos se hubieran quedados en sus lugares de origen la historia habría sido muy distinto. Los motivos son muy diferentes. Bien sea por motivos políticos, socioeconómicos, familiares, culturales, religiosos, causas bélicas o conflictos de distintos tipos, catástrofes naturales, la humanidad se ha movido de su lugar de origen.



Y allí, en ese momento vimos estas fotos, que aunque sean excepción, merece la pena que se difundan pues nos da la esperanza de que algún día no lo sean.
Y me emocionaron las palabras del arzobispo emérito de Tánger, Santiago Agrelo:
"Ensuciar la belleza está al alcance solo de mentes perdidas, de humanidad extraviada". Así, reconoce que "uno sueña con ser Luna, con ser aquel guardia civil que vimos salir del mar con un bebé en los brazos, o el soldado que se llevaba a cuestas a un chiquillo". "Esa es la humanidad que todos queremos ser. Lo demás es para sentir tristeza e intentar salvar a esas personas, los verdugos",
¡Hasta la próxima, primero Dios!
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