lunes, 24 de mayo de 2021

Las fotos amables de una situación inhumana


La emigración es tan antigua cómo la humanidad. Ya la Biblia, en sus primeros relatos, les recuerda a los israelitas: "Entonces tú también debes amar al inmigrante, porque fuiste inmigrante en la tierra de Egipto." DEUTERONOMIO 10:19.

Si los pueblos se hubieran quedados en sus lugares de origen la historia habría sido muy distinto. Los motivos son muy diferentes. Bien sea por motivos políticos, socioeconómicos, familiares, culturales, religiosos, causas bélicas o conflictos de distintos tipos, catástrofes naturales, la humanidad se ha movido de su lugar de origen. 
Hoy en día se está dando sobre todo por motivos económicos. Las grandes diferencias sociales entre las distintas zonas del mundo hace que las personas se planteen, si quieren salir de la pobreza extrema, poder alcanzar un mejor nivel de vida algo al que todos las personas tienen derecho a aspirar. 
Hace unos días vimos como nos estallaba esa situación en una de nuestra ciudades: Ceuta. Y esto lo hemos vivido en primeras personas, hace unos días, los españoles. Sea por el motivo que sea, y algunas razones son aborrecibles, la ciudad autónoma vio llegar a ocho mil migrantes de golpe a través del mar, lo que supone un diez por ciento de  su población. No se podía hacer otra cosa que dejarlas entrar. Es muy fácil el acceso a través del espigón. 
La cantidad de personas era exorbitante. Personas de todas las edades, e incluso familias enteras. Niños traídos desde la puertas de sus colegios en autobuses bajo la excusa de ver a Cristiano Ronaldo o a Messi. 
Y allí, en ese momento vimos estas fotos, que aunque sean excepción, merece la pena que se difundan pues nos da la esperanza de que algún día no lo sean.
Y me emocionaron las palabras del arzobispo emérito de Tánger, Santiago Agrelo:
"Ensuciar la belleza está al alcance solo de mentes perdidas, de humanidad extraviada". Así, reconoce que "uno sueña con ser Luna, con ser aquel guardia civil que vimos salir del mar con un bebé en los brazos, o el soldado que se llevaba a cuestas a un chiquillo". "Esa es la humanidad que todos queremos ser. Lo demás es para sentir tristeza e intentar salvar a esas personas, los verdugos"
¡Hasta la próxima, primero Dios!


 

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